El Gobierno socialista, que llegó al poder hace dos años prometiendo ayudar a los pobres y gravar a los ricos, se está enfrentando a una creciente oleada de indignación de los votantes, que han sufrido una serie de alzas de impuestos y recortes de salarios acordados para frenar una crisis de deuda.
Atenas admitió el domingo que no cumplirá con su meta de déficit del 2011 pese a las duras medidas de austeridad y aprobó unos impopulares planes para colocar a miles de trabajadores del sector público en una "reserva laboral" previa al despido.
"Hay una agitación muy grande y una indignación muy profunda en la sociedad", dijo el secretario general del sindicato del sector público ADEDY, Ilias Iliopoulos, mientras participaba en la protesta, que bloqueó el acceso a varios edificios, incluyendo el Ministerio de Finanzas.
"Las protestas de hoy tienen que ver sobre todo con la reserva laboral y los despidos. Pero también está el nuevo presupuesto, que trae nuevas medidas contra el pueblo", declaró, en la víspera de una huelga de 24 horas convocada por la asociación de empleados del sector público.
El miedo a una cesación de pagos de la deuda griega llevó el martes a la bolsa de Atenas a un mínimo de 18 años.
Los manifestantes también bloquearon las entradas de otros edificios públicos como los ministerios de Trabajo, Agricultura, Cultura y Desarrollo, dijo un oficial de policía.
Lo mismo hicieron el jueves y viernes pasado, cuando comenzó una inspección de la UE y el FMI de las finanzas de Grecia.
Unos 20 manifestantes del sindicato comunista PAME ocuparon brevemente la oficina del ministro de Trabajo.
Aviones y trenes pararán el miércoles, los colegios permanecerán cerrados y los hospitales sólo tendrán servicios mínimos en una nueva protesta contra las medidas de austeridad.
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