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Publicado el miércoles, 25 de febrero del 2009 a las 18:54
Saltillo, Coah.— El 10 de febrero, en el paraje San José de la Rioja, de la Sierra de Arteaga, una patrulla militar descubrió un cementerio clandestino donde había 19 cadáveres carbonizados. Estas víctimas, se concluyó después, fueron asesinadas con saña y se buscó, con éxito, el método para impedir que pudieran ser identificadas. Todo un proceder mafioso.
Las investigaciones ministeriales han conseguido pocos avances y el gobierno no se ha fijado un límite para aclarar estas muertes atroces. El procurador general de Justicia estatal, Jesús Torres Charles, informó que está trabajándose en la indagatoria, pero no puede establecerse un plazo para concluirla, pues sólo las pruebas periciales sobre el material genético podrían demorar aun meses.
Los 19 cadáveres, distribuidos en ocho fosas, pertenecieron a varones de 15 a 45 años de edad; fueron depositados en diferentes fechas durante los últimos 10 meses y hasta hace tres semanas, de ellos se recogieron más de 500 fragmentos.
Entre las evidencias se cuenta una tarjeta bancaria y papelería universitaria a nombre del estudiante chiapaneco Sergio Gabriel de León Castillo, quien cursaba el tercer semestre de Parasitología en la Universidad Nacional Autónoma Agraria Antonio Narro y fue reportado como desaparecido el 14 de noviembre de 2008. También había documentos a nombre del José Luis Lozano Moreno.
Se presume que las víctimas no son de esta capital. Desde que se difundió el hallazgo han acudido, sin mayores resultados, más de 20 familiares de desaparecidos provenientes de Sinaloa, Veracruz, Jalisco, Nuevo León, Tamaulipas y Coahuila.
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