Francisco de Zataráin, escritor de los libros “Lolo: Acoso Escolar”, “Contra el Bullying: Cómo defenderte del acoso” y “Adiós al Bullying”, habló sobre el grave problema social que ha llegado a las aulas, los hogares, el trabajo y que augura la formación de generaciones violentas.
Para Zataráin, el bullying se trata de una forma sofisticada de ejercer control sobre la víctima, invisible incluso a la propia consciencia de los afectados, “es una forma de someter”.
“El bullying es un fenómeno que se está presentando en todas las escuelas del país, se podría pensar que si siempre ha existido, por qué ahora se está haciendo tanto ruido; la respuesta es muy clara, porque ahora los estudiosos del bullying ya nos dimos cuenta que no es un proceso espontáneo, sino sistemático con una intención consciente de controlar”, declaró.
Hablar de este fenómeno social es hablar de un porcentaje muy alto de niños y jóvenes que todos los días y a todas horas están siendo victimizados, “estas relaciones son largas, pueden durar los tres años de secundaria, dos o más, según señaló el especialista en el tema.
De acuerdo a un instrumento de medición, se conoció que 3 millones de menores de edad en México son victimizados, “no hay un frente de sicólogos que cubran a todos estos niños que están enfrentando consecuencias graves, ni para los agresores que también necesitan de apoyo”.
Los bullying son gente generadora de violencia; y ser un agresor o víctima son formas de vida, esto no se acaba con la escuela.
“Estamos en un país donde el lugar más peligroso para la mujer es el hogar, donde sólo 2 de cada 100 niños no sufren violencia en su casa y en 7 de cada 10 noviazgos se sufre violencia”.
Las víctimas del bullying, según el especialista, están generando ideas suicidas, “en México no hay un estudio formal para poder saber cuántos suicidios tiene una relación íntima con el bullying, pero estoy seguro que los hay, las niñas por ejemplo, se acercan a fenómenos como la anorexia y la bulimia, generan deseos de venganza que provoca una inestabilidad en el tejido social, dijo.
Sostuvo que hoy en día la escuela se enfrenta a un verdadero reto de construir una cultura de paz en el aula, porque el elemento más importante en la escuela, que es el que el ser humano aprenda a socializar, no se está dando.
Y es que los niños se están moviendo en defensa y contra ataque, con la diferencia de que hoy en día tienen a su alcance redes sociales que alargan el fenómeno.
“La agresión hacia a los alumnos no termina a la hora de salida, ésta continúa después porque lo siguen haciendo en las redes sociales, controlan en el anonimato la agresión y todo mundo se entera de las críticas, chantajes y agresiones que se ejercen”.
El BULLYING: Un enemigo Invisible.
Las estadísticas revelan que entre un 12 por ciento de la población estudiantil sufren bullying.
“Todos los días, a todas horas, desde el momento en que pisan la escuela, los agresores empiezan a controlarlos, esto no acaba, siguen en la tarde y en la noche”, dijo.
“Yo fui víctimas de bullying durante 15 años en manos de mis propios primos hermanos, y es importante enfatizarlo porque el Gobierno ha traducido bullying igual a acoso escolar y esto no es así, desde las familias nace esto, con los descalificativos”.
Reveló que en un estudio de 14 mil jóvenes en escuelas privadas, el 54 por ciento de las situaciones de agresión las provocan las niñas, mientras que en las oficiales la mayoría la tienen los hombres.
Detalló que el verdadero bullying es el mundo de la violencia invisible, de estrategias de control, que ni siquiera las víctimas detectan que están siendo violentadas, lo que implica una complejidad mayor porque los maestros no tienen las herramientas para detectar a profundidad los casos.
Es víctima quien sufre acciones de crítica bajo la máscara de broma, en el norte es llamada “carrilla”, estrategias donde se infunde culpa, donde la víctima acaba pensando que ellos son los culpables, que se merecen ser tratados así, el chantaje, la crítica, el juicio, todos estos elementos del mundo de la manipulación que no necesitan la violencia explícita.
“Un agresor de bullying se dedica a someter para que todos los acaben viendo como el héroe de la película, el líder, el popular, el simpático y que deben parecerse a él o por lo menos pertenecer a su círculo de amigos”, dijo el especialista.
“Todo lo que es la violencia física probablemente no se trata de bullying, son más bien las acciones encubiertas”.
Entre los 10 y 11 años de edad, cuando se cursa el 4to año de primaria, se destapa el fenómeno, pero en secundaria se haya el verdadero campo de batalla.
Estrategias poderosas como el Software que este mismo investigador desarrolló, podrían detectar y frenar el problema, quiénes están en el rol de agresor y quiénes son víctimas.
“No es una cacería de brujas, se trata más bien de canalizar las energías de los agresores y víctimas, además hay material que se puede estudiar para saber cómo tratar el problema”.
Lo primero que se debe hacer,-dijo- es desnaturalizar esta forma de relación en los niños, “eliminar los grandes fantasmas de que no pasa nada, de que así se llevan, que son niños, no es así, las consecuencias son muy graves y si como sociedad y formadores seguimos viéndola natural, seguiremos provocando que esto se siga saliendo de las manos”.
El origen del bullying tiene que ver con dos factores; el primero es que los niños o niñas en edad temprana tengan una experiencia negativa que no logren superar, lo que provoca que sicológicamente se blinden en defensa, y por el otro lado, es que vayan aprendiendo estas formas de control, de manipulación, pues al obtener beneficios se instala esta conducta, “cuando aprenden a manipular tenemos un agresor o bullying en forma segura”.
El problema no se trata de la pérdida de valores, para Francisco Zataráin los valores sólo cambian, “en México nos encontramos con el fenómeno de que ambos padres trabajan y el niño mayor se queda como papá y no tiene la madurez como para hacerse cargo de ellos”.
El contexto no ayuda, pues se vive en medio de la violencia, del bombardeo de medios que venden la violencia como positiva.
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