“Voy a comprar un bote de leche, teta para el bebé”, expresó Manuel con una sonrisa al referirse a su hermanito, al tiempo en que mostraba el ovillo de alambre que se esforzaba en recolectar.
“Mamá está allá, yo sólo aquí, junto alambre”, repetía el jovencito con dificultad sin perder la sonrisa.
Manuel estuvo a punto de ser intervenido quirúrgicamente en los Estados Unidos para ayudarle a mejorar el habla, ya que presenta una malformación en la base de la lengua, pero las adversidades del destino impidieron que ésta se llevar a cabo.
“Su abuelita falleció y tuvimos que regresarnos, aquí traté de buscarle ayuda pero no encontré nada; y la verdad sí es difícil porque lo discriminan mucho”, afirmó Angélica María Espinosa Gámez, mamá de Manuel.
La tristeza de doña Angélica radica en el rechazo que algunos vecinos y jovencitos del sector, ejercen sobre su hijo, quien se ha visto relegado en toda actividad.
“No tiene amigos, se burlan mucho de él y no lo quieren juntar, le hacen burlas, le tiran pedradas, por eso siempre anda solo, pero no se queja, se entretiene juntando cosas que luego vende”, manifestó la entrevistada.
Sin embargo para Manuel su ilusión es volver a la escuela, “quiero una mochila, como los demás”, afirmó.
Doña Angélica relató que el tiempo en el que vivieron en Laredo, Texas, su hijo asistía a una escuela de educación especial.
“Sabe escribir su nombre y otras palabras, le enseñaron a hablar, allá tenía una beca para alimentos y cosas de la escuela, pero al venirnos para arreglar el funeral de mi mamá lo perdió todo”, expresó la mujer.
Situación por la que solicitó ayuda para ingresar a su hijo a un plantel de educación especial, “ya me dijeron que hay un CAM por aquí, y en febrero que inicien inscripciones voy a llevarlo, pero quisiera pedir ayuda para su operación, yo tengo Seguro Popular y me dijeron que no podían intervenirlo, no sé que hacer o a quién acudir, ojalá que alguien me oriente o me dé su ayuda para operar a mi hijo”, finalizó Espinosa Gámez.
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