En materia de infraestructura ha descendido 11 posiciones, ya que hace cuatro años estaba en el lugar 64 y en el presente año se ubicó en el 75, advierte la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC).
Lo anterior, a pesar de que los recursos públicos destinados al desarrollo de infraestructura han sido cuantiosos.
Y aun cuando en el periodo 2007-2009 se logró el nivel más alto de inversión, no se ha reflejado en una mejoría ni ha influido de manera adecuada en el sector.
En su “Compendio económico mexicano de la industria de la construcción”, el organismo hace un balance del PNI, donde refiere que se contemplaba la realización de 395 proyectos que representaban una inversión total de un billón 780 mil millones de pesos.
De esos planes, 44% se concentraban en el desarrollo de carreteras, 14% para la mejora de infraestructura hidráulica y 14% para la eléctrica; 10% hacia hidrocarburos, y 18% a ferrocarriles, puertos y aeropuertos.
Los montos totales ejecutados detectados en el PNI hasta el primer trimestre de 2010 ascienden a 44.5 mil millones de pesos (303 mil millones si se incluyen los proyectos del sector energía).
En el documento presentado por la CMIC se acusa que 30% de los recursos asignados al desarrollo de infraestructura se destina a cuatro estados eminentemente petroleros, lo que se contrapone al hecho de alcanzar un desarrollo regional equilibrado.
LAS TRABAS
El principal obstáculo que ha enfrentado el programa es que en general no existe una planeación a largo plazo, lo cual motiva que las empresas relacionadas con la construcción de infraestructura carezcan de elementos para planear su desarrollo e incrementar su capacidad técnica, económica y financiera, y con acceso a tecnología de punta.
A esa situación hay que añadirle el hecho de que en la mayoría de los casos los presupuestos de obras son elaborados con base en periodos anuales, lo que genera problemas en aquellos contratos que por alguna situación no pudieron terminarse al final del año, creándose interrupciones en los trabajos y falta de recursos para su conclusión.
Tampoco existe un banco de proyectos ejecutivos que garanticen la realización de las obras, lo cual genera que muchas de éstas se realicen con proyectos incompletos o deficientes por la premura de su elaboración.
En el compendio también se destaca que los trámites y complejidad de los movimientos presupuestales que se requieren para poder canalizar el presupuesto de aquellas obras que no cuentan con los elementos necesarios para su ejecución o por la cancelación de otras, causa la falta de oportunidades en la transferencia de los recursos, lo que deriva en el incumplimiento de metas y el subejercicio o cancelación de los recursos.
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