De acuerdo a las investigaciones, Gilberto Escobedo Zapata estaba desaparecido desde el pasado martes por la noche.
La Fiscalía informó que los asesinos, Jorge Eduardo Sánchez Hernández, de 21 años, José Daniel Castañeda García, ambos ya detenidos y Alejandro Sánchez Romero, aún prófugo, mataron a pedradas al uniformado y después calcinaron el cuerpo.
En la declaración de varios testigos, el pleito entre la víctima y sus asesinos pudo haber iniciado por la disputa por una mujer que llegó a una posada, pero cuando por fin se calmaron los ánimos, el Policía invitó a continuar la parranda a sus tres nuevos amigos.
Según la Fiscalía, el pasado 20 del presente los tres inculpados estaban en un festejo a donde llegaron Liliana Medrano y Wendy Espinoza, invitadas por la víctima.
Como Jorge Sánchez reconoció a Liliana, su ex compañera de secundaria, la invitó a bailar pero en eso Gilberto Escobedo se molestó. Según el testimonio de Sánchez Hernández fue abordado por la mujer, quien le recomendó argumentarle a Gilberto que eran primos para calmar la situación.
Al paso del tiempo las dos damas, empleadas de una maquiladora, decidieron marcharse cerca de las 2:00 horas en compañía del oficial Víctor y la parranda continuó en el Ejido 8 de Enero.
Información proporcionada por las autoridades señala que Jorge Eduardo confesó que Gilberto sacó de su mochila una botella de tequila, quedando en seguir el festejo, siendo entonces cuando él mencionó que sacaría otra pero también se compartieran los gastos, ya que todos andarían dando la vuelta en un Chevrolet Cavalier en color azul propiedad de Sánchez Hernández.
Antes de llegar a su destino tomaron una brecha que conduce a El Huizachal, para hacer de sus necesidades fisiológicas, pero ahí la víctima exigió más alcohol.
Después, Jorge Eduardo Sánchez le quebró una botella de tequila en la cabeza al Policía que cayó al suelo, al tiempo que Alejandro le arrojó piedras en la cabeza.
Jorge Eduardo Sánchez señaló a las autoridades que subieron a la víctima a la cajuela del carro con la intención de llevarlo a un hospital, pero en el camino notaron que el oficial después de convulsionar ya no respondía.
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