Eran las 8 de la mañana y las madres de familia arribaron al terreno donde se construye actualmente la primaria del sector, al llegar se encontraron con dos aulas móviles que fueron colocadas a un costado del plantel y ahí estudiarían sus hijos provisionalmente.
Sin embargo, las dos aulas eran insuficientes para alrededor de 100 alumnos que fueron inscritos al nuevo ciclo escolar 2009-2010, así que de inmediato las madres de familia protestaron contra la SEP.
Por si fuera poco, los climas de las aulas no funcionaban, así que los menores tenían que estudiar al menos a 38 grados de temperatura, mismos que se incrementaban en el interior del aula móvil, ya que tampoco había luz en las aulas para instalar algún ventilador.
Cabe recordar que los alumnos de la Primaria Nueva Creación, permanecieron durante todo el año pasado estudiando en una casa rentada ahí en Colinas de Santiago, ante la promesa de que en este ciclo escolar tendrían su escuela terminada.
Pero la constructora Vicomsa falló a las autoridades educativas y de Gobierno, así que nada pudieron hacer para que los alumnos ingresaran ayer a clases en una escuela normal, ya que ahora deberán de esperar hasta un mes y medio para que la primera parte de lo que será la primaria Nueva Creación quede concluida y sea entregada al personal docente y estudiantes.
NO DEJARON A SUS HIJOS
Los alumnos de segundo y tercer grado, del turno vespertino de la primaria Nueva Creación, estudiaron juntos en un aula que sólo tenía una capacidad para 30 personas, mientras que el cuarto año, fue enviado a la segunda aula móvil.
Dichos alumnos, sufrieron más que los estudiantes de la mañana, pues para las 2 de la tarde el clima dentro de cada aula era insoportable, de hecho los niños preferían estar afuera y bajo el sol, a permanecer en el interior de sus “salones”.
Alma Mejía González, madre de familia de una menor que cur-sa el tercer año, dio a conocer que no dejaría a su hija estudiar en esas condiciones, por temor a enfermarse debido al calor que se dejaba sentir en las aulas.
Dijo, que en las escuelas de alrededor no pudieron acomodar a sus hijos luego de que el personal directivo de aquellas instituciones aseguraban que Colinas de Santiago ya tenía primaria y les correspondía a los habitantes de ese lugar, es-tudiar ahí sin importar las condiciones.
Por lo anterior, optó por llevarse a su hija y no dejarla regresar a clases hasta que las aulas contaran con aparatos de aire o cuando la primaria quedara concluida.
“Está llorando mi hija porque se quiere quedar a estudiar, pero yo no voy a dejarla en estas condiciones, es injusto, creen que porque vivimos acá alejados de los demás, no tenemos derecho a una buena educación”, confesó Alma. El alumno de quinto “A”, Jesús Ernesto dio a conocer a Zócalo que no quería estudiar así, que se sentía mucho calor y prefería jugar afuera que estudiar.
“Hace mucho calor, no quiero estar aquí”, así repetía Jesús, al igual que el resto de sus compañeros de clases que también deseaban tener su nueva escuela.
NADA RESUELVEN
A pesar de las condiciones en que estudiarían los alumnos de la Nueva Creación, las autoridades educativas se negaban a dar una respuesta a los padres de familia que exigían mejores instalaciones para sus hijos.
Fue el caso de Dora Alicia Escareño, madre de familia que pidió a los maestros algunos toldos para que sus hijos salieran a jugar en el recreo y más agua pa-ra que no se deshidrataran.
Los alumnos del turno matutino salieron a la 1 del medio día, pero los de la tarde tendrían un horario de clase de 1 y media a 6 y media, bajo 38 grados.
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