Martínez comenta que antes, los paramédicos utilizaban vestimentas parecidas a las de los policías o militares.
Pero ante la escalada de violencia, el uniforme ahora tiene de manera más visible la insignia del organismo y los colores blanco y rojo.
Además, circula la recomendación de que el personal evite dirigirse entre sí con rangos militares.
Por ejemplo, cuando antes al jefe del área de Socorros se le conocía como “Comandante”, ahora es “Coordinador Local”.
El director de la Zona Laguna Durango dice que la diferenciación de otras corporaciones está sustentada en uno de los principios fundamentales de la institución: la neutralidad.
“Con el fin de conservar la confianza de todos, el Movimiento se abstiene de tomar parte en las hostilidades y, en todo tiempo, en las controversias de orden político, racial, religioso o ideológico”, reza el portal de la Cruz Roja en México.
De hecho, uno de los principios básicos de acción del organismo radica no solicitar, ni aceptar escolta militar o policial, salvo en casos excepcionales que cuenten con la autorización de la delegación estatal y de la sede nacional.
Legislaciones acerca de la utilización del emblema permiten, según Martínez, que exista una mayor certeza que las unidades y personal que portan la cruz, pertenecen al movimiento.
Por otra parte, existe un registro nacional de patrullas, con el fin de hacer más difícil la clonación de unidades.
La distancia que toma la Cruz Roja con las fuerzas de seguridad no es la única previsión; personal médico de la institución ha optado por preguntarle a quien presenta heridas de bala sólo información básica: “antes te involucrabas con los pacientes y ahora, entre menos sepas, mejor”, dice Horacio Ambriz Padilla, subdirector médico de la Cruz Roja de Torreón.
Cuenta que hace años, indígenas atropellados o indocumentados que cayeron del tren llegaban a la institución y contaban su vida. Ahora, les es más difícil entablar una relación más estrecha con quienes atienden.
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