Estas voces proponen, por otro lado, que este mundo es una biblioteca infinita, que cada libro tiene su lector y que por ello el camino entre ambos debe ser natural, sin presiones ni falsos apotegmas de por medio, aunque también reconocen que hay diversos factores alrededor de este camino que impiden su consumación.
Esa noción l≠a comparten profesionales del libro y la lectura en Coahuila, quienes se han unido en torno a una propuesta que no tiene otro objetivo que eliminar los obstáculos entre el libro y su lector.
“Partimos de una teoría que se llama ‘La Lectura Dialógica’, que significa que la lectura debe ser placentera. Debemos dejar de obstaculizar la comunicación entre lector y libro con nuestros juicios y prejuicios. Entregar el libro al lector, fin.
“Cada libro tiene a su lector porque cada lector tiene su historia. Partimos de ese esquema de lectura como un acto íntimo, personal, que surge de la voluntad del lector hacia el libro que lo ha elegido. No obligamos a nadie a ler, sólo retiramos los obstáculos en un camino que es totalmente natural”, afirma Gerardo Segura, miembro de este grupo que pretende hacer realidad un Consejo estatal para la Promoción de la
Lectura.
Vinculación: el objetivo
Segura, como muchos de los integrantes del grupo que impulsa la comisión, ha participado de diversos rubros del ámbito editorial: como escritor, editor, promotor de la lectura (recientemente concluyó un proyecto de esta índole auspiaciado por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes) y como asesor de la Coordinación Estatal de Bibliotecas.
El conocer estas trincheras lo llevó a identificar algunos problemas que dificultan la llegada de los libros a los lectores.
“El año pasado pude aterrizar una inquietud que tenía pendiente: que los libreros, editores, bibliotecarios, escritores y promotores de Coahuila están trabajando, cada uno en su ámbito, sin intercomunicación. El número de profesionales del libro y la lectura en Coahuila es muy grande y productivo, sin embargo hay una carencia muy marcada de interrelación.
Estas inquietudes generaron la creación de un Congreso de Profesionales del Libro y la Lectura, que se llevó a cabo en el marco de la Feria del Libro de este y el año pasado. Los participantes trabajaron en comisiones cuyo trabajo arrojó la posibilidad de consumar el consejo estatal que ahora impulsan.
“Se lo comentamos al diputado Ramiro Flores Morales, él lo acogió con mucho entusiasmo, nos pidió el proyecto y se alió con nosotros para proponerlo ante el Congreso. Tengo entendido que el proyecto ya está en la subdirección de Asuntos Jurídicos de la Secretaría de Gobierno, donde tiene que pasar todos los documentos en los cuales esté involucrado el Ejecutivo. Ya se revisó, me enviaron observaciones, ya fueron corregidas.
“La esperanza es que la iniciativa pueda pasar al pleno del Congreso, para que se discuta y, si corre con suerte, se pueda ya publicar en este año”, afirmó el escritor.
Objetivos claros
Entre las mayores preocupaciones en que se posa esta propuesta está la de difundir la literatura coahuilense, que para muchos vive una suerte de boom en la actualidad, aunque sus alcances no han sido del todo explotados precisamente a falta de instrumentos de
difusión.
“La literatura coahuilense goza de muy buena salud actualmente. Tenemos una cincuentena de escritores con una producción floreciente, y que son desconocidos en su estado. La colección Siglo 21, de escritores coahuilenses —que va llegando a su número 70— es una muestra de esta buena salud.
“Pero las obras no se venden en librerías del estado, no se promueven en el interior, los bibliotecarios no las tienen a la mano porque no hay un instrumento adecuado para que estas obras vayan a las bibliotecas públicas. Entonces podemos hacer dos cosas: repelar porque nos falta todo eso, o tratar de solucionarlo. Lo segundo es lo que estamos haciendo”, afirmó.
Otro factor de importancia en esta propuesta consiste en mirar al ramo editorial, y en general a toda la órbita del libro y la lectura, como una actividad que puede generar empleos, ingresos importantes y que arranca varias actividades productivas derivadas.
“Dejemos de ver al libro como obra cultural y veámoslo como producto industrial. Un solo libro genera trabajo para diversos ámbitos productivos. Hay imprentas, hay un grupo excepcional de diseñadores de libros en Coahuila, hay correctores especializados, hay librerías. En esta red productiva podemos ver una actividad que genere empleos”, aseguró.
Esta propuesta concentra además la posibilidad de solucionar problemas como el depósito legal, que llevaría de manera gratuita y natural la producción coahuilense directo a las bibliotecas públicas, un asunto de importancia debido a que actualmente esto no se da.
En suma se trata de una propuesta que generaría instrumentos para que el libro llegue con facilidad a todos los destinatarios posibles. Donde la posibilidad de que nazca un nuevo lector surja sólo de la voluntad de ese potencial lector, sin que le afecten factores
externos.
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