Era su amiga, su compañera, su cómplice. Su ausencia es irremplazable, se lo recuerda el día y la noche, la casa y el pequeño cuarto donde vivió con ella, donde pasó sus últimos días.
Los dolores empezaron en septiembre de 2008, en la tarde, en la casa de la colonia Isabel Amalia. Cuando Magda le dijo a su mamá que tenía un fuerte dolor en el vientre, ninguna imaginó que era el principio del final.
Le quedaba mucho por vivir, Magda no conoció la maternidad ni viajó a otros países como le hubiera gustado, pero sí demostró cariño a sus hermanos y a sus padres. Era de complexión robusta y no le gustaban las fotografías, pero sí los postres.
Las paredes pintadas de rosa, tres sillones blancos en la sala de María Guadalupe Arellano, el lugar donde algunas visitas se sentaban cuando iban a saludar a Magda en sus últimos días de vida.
Sentada, continúa la madre que todavía guarda luto; tiene las manos sobre las piernas, las uñas despintadas y el cabello desaliñado, ni una gota de maquillaje, pero sí mucho dolor.
María Guadalupe recuerda a Magda, que el pasado 18 de octubre hubiera celebrado su cumpleaños, pero no fue así. No llegó a sus 40 porque el cáncer se la llevó.
Un tumor y luego otro acabaron con su vida hace año y medio. “La llevé con un doctor porque tenía dolores en el estómago y le mandó hacer un eco y dijo: ‘Llévela con un ginecólogo’ y los estudios dijeron que tenía cáncer cérvico uterino y en ese mismo año la operaron porque el cáncer estaba dentro de la matriz, de adentro hacia afuera y estaba encapsulado”, explica la madre.
No tenía antecedentes familiares. Un ginecólogo de la clínica particular La Concepción le explicó a la madre que tal vez la virginidad de Magda y la ausencia de un embarazo pudieran ser la causa. Pero ni a la madre ni a la hija les importaba ya.
“¿Qué más daba saber? Ya estaba ahí el tumor, no pensamos en eso porque además yo ni lo creía posible, conozco a mujeres que se fueron, que se murieron de cáncer y dejaron a su familia y mejor nos pusimos a ver cómo le íbamos a hacer”.
En febrero de 2010 un nuevo tumor apareció en el cuerpo de Magda. “Para el 21 cuando lo detectaron ya era demasiado tarde, el 2 de febrero comenzó el dolor insoportable, empezó otra batalla que terminó en marzo”, relata la madre.
“Era bien alegre, cariñosa, mi hija era todo, tengo muchos hijos, pero ella era mi reina, porque todos los hijos me van a doler, pero ella era mi hija, mi amiga, mi compañera, donde quiera andábamos juntas, era muy amable con sus hermanos y vivíamos humildemente; ella ayudaba a sus hermanos con sus hijos, vamos, mi hija la más grande, por eso siento que es un dolor enorme, ahorita empiezo a levantarme, quedé muy afectada”, dice entre lágrimas María Guadalupe.
Para costear la enfermedad la familia tuvo que hacer de todo. “Organicé loterías, los estudios fueron en particular, yo pedía ayuda, hipotequé mi casa, vendí mis trastes, todo lo que tenía, para sacar dinero para ella”.
“Mi vida es otra, todo cambió, tengo 59 años y mi esposo 58, se llama Juan Antonio Prado y aún no superamos la pérdida”.
CAPITAL ENFERMA
Saltillo no es cualquier lugar. Informes de la Secretaría de Salud lo ubican como uno de los municipios con mayor incidencia de cáncer, por consiguiente, este padecimiento es una de las principales causas de muerte. El cáncer de pulmón y de seno son los que más se presentan.
De cada tres defunciones una es por cáncer, ya sea de seno, de pulmón o de próstata. En las mujeres la principal causa es el de mama, mientras que en el hombre es el de pulmón.
El secretario de Salud de Coahuila, Raymundo Verduzco, señala que pese a la disminución que han registrado en la entidad durante los últimos años los casos de mortalidad por cáncer, esta enfermedad en sus diferentes variantes sigue siendo la causa principal de decesos entre los habitantes.
En Coahuila, durante 2010 el número de muertes disminuyó, pues mientras que en el 2009 hubo más de 700 defunciones,gares, ahorita afortunadamente estamos en el 14, hemos rebajado la mortalidad un 27%, pero el cáncer sigue siendo la causa principal de muerte entre los coahuilenses”, sostuvo.
Desde el 2007 se cuenta con programas especiales para la aplicación de terapias para los pacientes que sufren este mal, además de incrementarse también la plantilla de médicos especialistas que ofrecen su apoyo en ciudades como Saltillo, Torreón y Piedras Negras.
Otras acciones se han llevado a cabo para facilitar el tratamiento de enfermos, como el convenio signado con los hospitales universitarios de Nuevo León y Saltillo, para la aplicación de radiaciones.
Pero las estrategias no han logrado combatir al enemigo, entre las mujeres el cáncer de mama sigue siendo la primera causa de muerte, mientras que entre los varones lo es el cáncer de pulmón.
Entre los diferentes tipos de cánceres, el broncogénico es el que más muertes provoca entre los derechohabientes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Coahuila.
En el 70% de los casos está ligado al hábito del tabaquismo y es más común en hombres que en mujeres, explica Alejandra Moncada López, especialista en neumología, adscrita a la Unidad Médica de Atención Ambulatoria en Saltillo.
Apunta que este tipo de tumores ocurre por un crecimiento anormal, generalmente maligno, en las células del tejido pulmonar, que usualmente deriva en metástasis e infi ltración a otros tejidos del cuerpo.
En la Delegación del IMSS en Coahuila, el cáncer broncogénico provocó 87 defunciones en 2010 y en los últimos ocho años (2002-2010) ha sido causante de 983 muertes.
Sin embargo, el hábito del tabaco también se asocia al cáncer de vejiga, lengua, tráquea, esófago y a una gran cantidad de enfermedades, como la EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) en la cual el paciente depende de un tanque de oxígeno para poder vivir.
Esta enfermedad (EPOC) se caracteriza por la existencia de una obstrucción irreversible de las vías aéreas, se origina –principalmente– por el humo del tabaco y provoca un deterioro considerable en la calidad de vida de las personas afectadas.
Durante 2010, los servicios de especialidades del IMSS en la entidad otorgaron mil 830 consultas por EPOC, de las cuales mil 14 fueron de primera vez. En los servicios de urgencias la enfermedad pulmonar obstructiva crónica generó 2 mil 250 consultas.
Y es que quien consume más de un cigarro diario aumenta, en posibilidad, de 26 a 90% las probabilidades de morir por una enfermedad de corazón.
Los ataques cardiacos son tres veces más comunes en fumadores, y en quienes fuman más de un cigarro al día, el riesgo es cinco veces mayor. Igualmente el riesgo se incrementa en las personas que padecen diabetes e hipertensión. Estudios y consultas a cargo de la Secretaría de Salud y el IMSS registran un repunte de casos nuevos de cáncer en un 20% en los últimos 12 meses.
En el caso del cáncer de pulmón, la contaminación puede ser un factor importante, pues el consumo de tabaco es el que genera las células cancerígenas; en el caso del de mama son múltiples factores, entre los que destacan la vida sedentaria, el alcoholismo y el factor hereditario.
Saltillo junto con Monclova y Monterrey conforman la segunda región con mayor incidencia en casos de cáncer de mama, ubicada sólo detrás del área que integran el Distrito Federal, Puebla y Veracruz, que es la zona con más problemas de ese tipo en todo el país, informa el médico oncólogo Carlos Hernández Murillo.
El especialista señala que “en México se presentan 10 mil 417 casos por cada 100 mil personas, y la estadística surge del Registro Nacional de Histopatología, al cual todos los patólogos de México tienen la obligación de enviar el reporte de todos los casos, tipo y tumor, así como la edad del paciente, y es la forma como se reúnen todos estos datos que nos permiten conocer los sitios con mayor incidencia, pero ofi cialmente no hay una estadística confi able”.
Hernández Murillo reveló estar en tratos con el Instituto del Cáncer de Estados Unidos, “organismo al que vamos a presentar una propuesta para tratar de determinar el perfi l genético de las mujeres en Coahuila, básicamente para intentar encontrar una relación que pudiera existir entre este aspecto y el cáncer de mama, que pudiera ayudar a encontrar datos que permitan un mejor tratamiento de dicho mal”.
NO IMPORTA LA EDAD
Pero este padecimiento y causa de muerte no sólo es común en los adultos, los menores son un blanco fácil para el cáncer en la sangre: la leucemia. En los niños que presentan tumores cancerígenos, los que producen metástasis, es decir los que se diseminan a otros órganos del cuerpo, son los que tienen el peor pronóstico, explica la presidenta de la Asociación de Niños con Leucemia, Leticia Aguirre.
“Un cáncer en la retina del ojo es salvable, los linfomas en primera etapa tienen muy buen pronóstico”, dice con esperanza, sin embargo, en el camino hay trasplantes de médula (en el caso de la leucemia) que cuestan un millón de pesos, quimioterapias de 50 mil y medicinas de 6 mil pesos la dosis.
A lo largo de 13 años, la Asociación ha atendido a varias generaciones de niños, la forma de ayudar es a través del voluntariado, ya sea cuidando del menor y su familia, preparando alimentos para quienes tienen a su hijo en el hospital, haciendo donativos o recaudando fondos. Sin embargo, aunque la voluntad sea mucha, no basta para ayudar y es que ante esta enfermedad, nada alcanza.
“Aquí hay una voluntaria que recibió un trasplante de médula, su seguro de gastos médicos mayores no cubrió el evento, ella pagó y ahora está en el Seguro Social.
Las asociaciones como nosotros y el mismo Gobierno no podemos dar mucho de lo que hay, para alcanzar la tecnología o los avances médicos que tienen los hospitales particulares”.
El IMSS también pone su grano de arena. Y para mejorar la calidad de vida y la autoestima de los menores con cáncer, especialistas de Oncología de la Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE) desarrollaron un modelo de medicina integral con investigación avanzada, a través del Laboratorio de Investigación de Tumores Cerebrales.
Enrique López Aguilar, encargado del servicio de Oncología, destaca que en este laboratorio se estudia el comportamiento in vitro de las muestras de los carcinomas extraídos a los niños.
“Ellos no comprenden lo que sucede, sólo saben que están enfermos, que sus risas y juegos se vieron interrumpidos por el dolor y tratamientos médicos agresivos que, en muchas ocasiones, signifi can pasar largas temporadas en un hospital lejos de casa y su familia”, expuso el especialista.
En el Laboratorio de Investigación de Tumores Cerebrales se analizan cultivos de carcinomas, así como del líquido encefalorraquídeo, para conocer la forma en que se desarrollan y organizan a nivel celular, lo que hace posible ajustar el tratamiento a las necesidades de cada paciente, ya que estos padecimientos evolucionan de distinta forma en cada menor.
El oncólogo del Seguro Social dice que es importante el diagnóstico temprano de los tumores cerebrales, que representan 20% de los aproximadamente mil casos nuevos de cáncer en infantes detectados cada año en el país.
LOS CUIDADOS PALIATIVOS
En un año y medio de funcionamiento, la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Universitario de Saltillo ha recibido a un promedio de entre 17 y 20 pacientes al mes, la mayor cantidad de diagnósticos pertenece a los pacientes oncológicos referidos de otras instituciones.
El grueso de los pacientes de esta área, asevera la doctora Mireya del Carmen González Álvarez, son mujeres de 30 a 50 años con diagnósticos de cáncer cérvico uterino o de mama, de las cuales, el 25% no tienen ni antecedentes genéticos ni factores de riesgo.
“Son mujeres en etapa productiva, jefas de familia, que tienen a cargo a sus hijos, niños o adolescentes, o están estrenándose como abuelas, productivas y jóvenes, la mayoría de las atacadas por esto. Hasta el 25% de las pacientes oncológicas no tienen ni antecedentes genéticos ni factores de riesgo, de todos modos se desarrolla y la cosa es buscarlo temprano”.
Para esta enfermedad, asegura, “no están preparados ni económicamente ni psicológicamente nunca”.
Un segundo y tercer lugar en la incidencia de casos de enfermedades terminales sería el cáncer de próstata en los varones y luego un cáncer de pulmón.
La diabetes y sus secuelas ocuparía 40%, pero la muerte sobreviene por las complicaciones de la propia enfermedad, al igual que los accidentes. Para la doctora Mireya del Carmen González Álvarez, titular de la Unidad de Cuidados Paliativos, el cáncer no le es desconocido, ni personal, ni profesionalmente, ella misma padeció la enfermedad en etapa uno, se controló y actualmente continúa bajo vigilancia.
La unidad surgió de la necesidad de apoyar a los pacientes terminales, no sólo a quienes carecen de un servicio de salud, sino a aquellos que aún teniendo derechohabiencia en el ISSSTE, IMSS, Marina, Salud o cobertura de gastos médicos mayores, fi nalmente, una vez agotadas las capacidades económicas y su esperanza, saben que van a morir.
“Vimos la necesidad de prestar servicios de cuidados paliativos, inicialmente atendiendo a pacientes terminales, aunque en otros países los cuidados paliativos se aplican en forma temprana para pacientes recuperables (amputados, colostomías), pacientes a quienes les cambia la vida la enfermedad y tienen mucho sufrimiento.
“Como médicos, acepta, faltaba esa humildad, primero de prevenir porque no es el heroísmo de una cirugía, de una intervención en urgencias y una vez que se enferman hay que curarla, pero curar es caro y a veces al paciente le duele, a la mayoría le va bien con el tratamiento, pero no a todos, no podemos garantizarlo y si no se puede curar, no podemos abandonar”.
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