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hace 4 años
[Arte]

María Polydouri: Cantos y presagios

Sylvia Georgina Estrada

Vaso Roto Ediciones publica ‘Los Trinos que se Extinguen’, obra que por primera vez se traduce íntegra al español

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Saltillo, Coah.- Dueña de una voz intensa, pero breve, María Polydouri escribió dos libros de poemas esenciales para la poesía griega del siglo 20. La biografía de la escritora griega está plagada de tristezas. A los 19 años conoce al poeta Kostas Karyotakis, quien la seduce con su talento y compleja personalidad. Aunque la relación entre ambos fue corta, marcaría de manera definitiva la vida de la joven.

Polydouri nació en Kalamata, Grecia, el 1 de abril de 1902. Tras unos estudios fallidos de Derecho y la ruptura con Karyotakis, la joven viaja a París, en donde, asegura en sus diarios, vivió el tiempo más feliz de su vida. Sin embargo, tampoco esta etapa duraría mucho. La escritora se ve aquejada de tubercolisis, enfermedad que mina pronto sus fuerzas y que la obliga, pues prácticamente se encuentra en quiebra, a volver a Grecia, en donde se interna en el sanatorio de Sotiría, en Atenas.

Durante su estancia en el hospital, María se entera del suicidio de Karyotakis. La noticia la impactó profundamente y plantó en su mente la idea de seguir en la muerte al poeta. De hecho, la escritora fallece poco después, en 1930. Tenía 28 años de edad.

Durante su estadía en el sanatorio, Polydouri escribe dos libros: “Los Trinos que se Extinguen” (1928) y “El Eco en el Caos” (1929). Además, en su legado se encuentran poemas sueltos, una novela inacabada y varios diarios.

Y justo el primer título aparece íntegramente traducido por primera vez al español, y a cualquier

otra lengua, en edición bilingüe, gracias a la labor de Vaso Roto Ediciones, que cumple este año una década de vida bajo la dirección de la poeta y traductora Jeannette Clariond.

De acuerdo a los editores, este volumen “presenta poesía en torno del amor y la muerte, de lo fugaz, hecha de leves músicas y presagios”.

De acuerdo a su traductor, Juan Manuel Macías, “Los Trinos que se Extinguen” es una paradójica celebración de la vida,”una amarga celebración, como el último trago de la fiesta”.

“Es como si cada poema sólo pudiera suceder una única y preciada vez. Como si cada poema fuera el gesto de una despedida”, apunta.

Vaso Roto Ediciones comparte con los lectores de Zócalo algunos de los poemas que incluye este volumen, que en este octubre comenzará a circular en las librerías de México y España.


***

Se ha sentado la hora del otoño
ante mi puerta. Su mirada húmeda,
plena de una ebriedad que no es del mundo,
gravita sobre el campo de asfódelos.

¿Qué pensamiento brotara en sus ojos,
qué penoso delirio?
Deshojaron las sombras en su rostro
y es tan amarga su boca...

Pero, al caer la noche serena,
me llamará en silencio, dulcemente,
a seguirla entre la oscuridad.

Su andar será seguro y sigiloso,
mas ardiente mi fe, pues en secreto
es a ti a quien mis pasos siguen.


***

SOY LA FLOR

Soy la flor que apacienta al sigiloso y oculto gusano.
No me somete el rigor del estío, como a las otras,
ni de mi cara mustia, de uno en uno, han de caer los pétalos.
Aunque los buenos hados y los malos me tiendan su celada,
como si fueran mariposas en torno, lo que siento es un vaivén.

Soy la flor que apacienta al sigiloso y oculto gusano.
El mal nativo anida en medio de mi alma.
Y soy la vida, y soy el caos, y nada espero de la suerte bufa.
Alzo mi cuerpo esbelto y bello y no habrá quien pueda emularme.
Mas cuando enseñe a las estrellas mis heridas, ya estaré muerta.


***

NI AQUÍ SIQUIERA...

Ni aquí siquiera, en esta tierra extraña donde me ha arrojado,
volteándome, la ola de la desventura,
pude encontrar la paz sepulcral de los naufragios.
Por más que la negra sed agite mis entrañas,
aunque mi voz se ahogue gimiendo de dolor,
siempre seré la víctima con que juegan los sueños.
Cuando esos dos ojos tuyos lucían sobre mí,
rasgando el fondo oscuro de mis pensamientos,
sin darme cuenta hallaba el camino hasta tus labios.
Estoy yaciendo frente a ti, y sueño con palacios
de hadas, como aquellos que prefiere el cuento,
y no veo cómo entras en la vida igual a un dios, tú,
y cuán indignas son mis vestiduras...


***

TIMIDEZ

La belleza que encierro en mi interior
no quiero que nadie la perciba.
Alcanzarla no podrían
sin, para ello, lastimarla.

Yo tengo un lirio, un lirio siempre abierto
sin sombra alguna en su semblante;
no fue el deseo de ningún placer
besarlo o arrancarlo.

Tengo una rosa que guarda el equilibrio
por encima de su propio fuego,
como si se declarara un holocausto
y ella callara complacida.

Una margarita indecisa,
con todo el sí que afirma su corazón:
simplemente deja que se acunen,
sin resistencia, sus encantos.

Y otras flores que son símbolos,
y otras, tan sólo, que están ebrias;
mas todas son tan quebradizas
que no florecen sino en la quimera.

La belleza que encierro en mi interior
nadie nunca la percibirá.
Si la lastiman, no se darían cuenta
y ni siquiera lo lamentarían.


El dato

Los Trinos que se Extinguen
De María Polydouri
Traducción: Juan Manuel Macías
Vaso Roto Ediciones
Páginas: 162
Precio en México: 260 pesos



FOTOS: ZÓCALO | CORTESÍA VASO ROTO EDICIONES

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