Ciudad de México.- Cumplir con las nuevas reglas de capitalización que se requerirán a los bancos como parte de los acuerdos de Basilea III podría inhibir el crédito en México.
Adalberto Palma, presidente de la Unión de Instituciones Financieras Mexicanas (Unifim), comenta que adoptar los nuevos lineamientos deja sólo dos opciones: que los socios realicen un aumento de capital, o bien, que reduzcan su actividad crediticia.
Sostiene que la segunda opción es la que se podría llevar a cabo con mayor facilidad, ya que la primera implicaría tener que comprometer un determinado rendimiento, el cual no es fácil lograr debido al entorno macroeconómico actual.
“Lo que van a hacer es lo que sea más sencillo, más factible o más rentable. Aumentar el capital implica diluir las mismas utilidades entre más gente que estás invitando al negocio. Esto parece más complicado”, refiere.
Nuevas reglas
Según las nuevas reglas, los bancos deberán pasar de tener un índice de capitalización mínimo de ocho a 10.5 por ciento.
Palma considera que “la nueva regulación está en conflicto con los esfuerzos de bancarización y la consecuencia podría ser la reducción del crédito”, lo que, señala, provocaría una mayor concentración del sistema, pues no todos podrían dar préstamos.
Palma explica que las reglas de Basilea III
responden a una circunstancia global marcada por la necesidad de las autoridades financieras de saber qué hacer con las instituciones que representan un riesgo sistémico.
Para el caso mexicano, no son todas las entidades las que tiene un gran tamaño y que por tanto, al experimentar dificultades, generarían problemática generalizada.
“En el sistema bancario mexicano hay 42 instituciones y 20 por ciento de los activos están en 33 de ellas. Que se les apliquen las reglas a estos 33 bancos no viene mucho al caso”, menciona.
Trato desigual
Agrega que la aplicación generalizada significa un trato desigual para las instituciones pequeñas: “tratar como iguales a desiguales, no es equitativo”.
Hoy el nivel de capitalización del sistema es mayor a 16 por ciento, no todos los bancos están en al nivel.
Así, si hay quienes están en niveles de 12 por ciento y la nueva regla reduce este nivel a 11.5 por ciento, les genera más presiones para cumplir y no bajarse de ahí porque estarán por debajo de lo que solicitan las autoridades.
De hecho, dice, las autoridades estadunidenses actúan reconociendo las diferencias entre instituciones. Allá, las reglas son distintas para el caso de los grandes respecto a las instituciones más pequeñas.
Palma reconoce que la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) demostró sensibilidad ante un escenario en el que existen distintos modelos de negocio en el mismo sistema.
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