El director Gustavo García Hernández desde muy temprano trasladó a los alumnos al salón Santa Cruz, en donde la posada de convirtió en un baile inolvidable.
Después de romper las piñatas y disfrutar de tamales, frijoles charros y refrescos, los jóvenes gozaron del sonido y se pararon muy animados a bailar formando un gran círculo que sólo fue suspendido por unos segundos para realizar la rifa de regalos.
Con entusiasmo, ritmo y, sobre todo, mucho ambiente transcurrió la mañana para los alumnos que disfrutaron en grande su premio tras esforzarse para ser los que más cupones entregaron durante la promoción.
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