Aunque no quiso mostrar su rostro ni mucho menos revelar su nombre, confesó que su devoción a san Judas Tadeo desde hace 17 años creció y con mayor motivación y orgullo ayuda a diario a diversas labores de este templo.
“Somos muchos feligreses los que podemos dar testimonios de que nos ha ido bien primeramente gracias a nuestro Señor y a la Virgen María y a san Judas Tadeo, que intercede por nosotros”, expuso.
Aún recuerda que estaba próxima a operarse a causa de un problema ginecológico y, cuando prácticamente ya se encontraba en el quirófano, se encomendó y milagrosamente la operación no se llevó a cabo: los médicos no la consideraron a última hora necesaria.
“Es un milagro que siempre que lo recuerdo me dan ganas de llorar. Yo tenía un problema, gracias a Dios salí libre, no tuve nada y no me operaron. Yo me encomendé a la Virgen y a san Judas. De esto hará como 17 años y desde entonces yo le prometí a san Judas estar en el apostolado ayudar hasta que me digan que ya no me necesitan”, afirmó.
“Yo no lo conocía, pero comencé a rezarle mucho cuando me pasó eso y hasta ahora lo sigo haciendo, al igual que mi familia”.
Tiene seis hijos, cinco hombres y una mujer; en esa época jamás les comentó su padecer, simplemente les decía que le fue bien en su visita al médico. Nunca supieron la verdad hasta ahora, que ya se encuentran en una edad adulta. “Ellos me dicen que por qué no les dije en ese momento lo que estaba pasando, pero yo ya estoy bien. Tengo 35 años ayudando, casi desde que se fundó la iglesia, y ahora con más ganas”.
Expresó que ella, al igual que muchos feligreses, le pide a san Judas Tadeo paz en este mundo, pues es muy fuerte la violencia que hay. “Esperamos que Dios y san Judas nos ayuden para que esto se pueda arreglar; también pedimos por las personas que andan haciendo eso para que no lo vuelvan hacer”.
Finalmente, expuso que muchas personas acuden a esta iglesia para agradecer miles de milagros.
| Comparte ese artículo: |
|



