El camino al altar de la capilla San José Obrero fue recorrido por la enamorada pareja que en su momento expresó promesas de amarse por siempre, en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad.
Sus padres José Enríquez Hernández y Manuela Quezada Palma, así como Guadalupe Saucedo López y Laura Margarita Durán de Saucedo, fueron testigos de la unión y los primeros en felicitarlos y desearles lo mejor en su vida conyugal.
Amistades que se dieron cita a la ceremonia se unieron a los deseos de felicidad.
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