México.- La industria restaurantera se declaró en estado de emergencia, al cerrar 6 mil 500 negocios a nivel nacional, de los cuales unos tres mil ocurrieron en el Distrito Federal, a causa de la contingencia sanitaria originada por el brote de la influenza.

El presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac), Francisco Mijares Noriega, explicó en conferencia de prensa que los cierres implicaron la pérdida de hasta 55 mil empleos a nivel nacional, unos 18 mil 500 en la capital del país.

Estimó que los restauranteros del país tuvieron una reducción de ingresos promedio de 40 por ciento, mientras que en las ciudades de México, Cancún y Los Cabos llegó la baja hasta 80 por ciento.

Advirtió que "muchos restauranteros" de pequeños y medianos establecimientos no superarán la actual crisis y perderán definitivamente sus negocios.

Ante esta situación, el directivo pidió se haga "un meticuloso análisis" de cada negocio para poder acceder a los programas de apoyo que se diseñan y revertir así el impacto económico negativo.

"El acceso a créditos sin tanta tramitología y la flexibilización de las obligaciones tributarias, las campañas de promoción para reposicionar a México como destino turístico, podrían ser algunos de los impulsos para revertir la actual situación".

Recordó que de 250 mil restaurantes a nivel nacional, 95 por ciento se ubica como pequeños establecimientos, muchos de ellos en el régimen de pequeños contribuyentes que no tienen acceso a los créditos bancarios diseñados para superar los efectos de la contingencia.

La ayuda financiera es sólo para "flujo de caja", por lo que los créditos no se podrán pagar si no hay comensales. Es necesario, agregó, ampliar el porcentaje en la deducibilidad por consumir en restaurantes, la cual es de 12 por ciento, y se propone llegue a 50 por ciento para atraer a más clientes.

Por otra parte, el presidente de la Confederación Nacional de Agrupaciones de Comerciantes de Centros de Abasto (Conacca), Alfredo Neme, reportó pérdidas en el sector superiores a los cinco mil 500 millones de pesos no sólo en productos perecederos, como frutas, verduras, cárnicos, lácteos, sino también en semillas y cereales.

Dijo que más de 22 mil 800 toneladas de alimentos se vieron afectadas durante las tres semanas más críticas de la alerta sanitaria.

En estados como Jalisco, México, Nuevo León, Chihuahua, Michoacán, Aguascalientes y Quintana Roo, así como la Nueva Viga, 50 por ciento de esos alimentos se donó a bancos de alimentos, 25 por ciento a la agroindustria y el resto, por ser productos perecederos, se convirtió en desecho.

El dirigente dijo que los comerciantes de pescados y mariscos en el Distrito Federal perdieron mil 700 empleos durante la contingencia sanitaria, de un total de cinco mil directos e indirectos que generan, por lo que pidió a la autoridad hacendaria otorgue facilidades fiscales.

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