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hace 3 años
[FILA 2015]

César Silva Márquez le da giro a la historia de detectives

Nayely Reyes

El narrador presentará 'La Balada de los Arcos Dorados', Premio Nacional de Novela José Rubén Romero 2013

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Saltillo, Coahuila.- Un joven periodista de nota roja y un comandante inspirado en el actor mexicano Joaquín Cosío conforman la pareja tarantinesca creada por César Silva Márquez en su novela “La Balada de los Arcos Dorados” (Almadía), ganadora del Premio Nacional de Novela José Rubén Romero 2013, que promete darle un giro a las historias clásicas de detectives y se presenta hoy en la Sala de las Letras a las 16:00 horas.

El escritor de 40 años, galardonado en 2005 con el Premio Binacional de Novela Joven Frontera de Palabras por “Los Cuervos”, charló con Zócalo sobre esta novela, que de alguna manera es también una venganza para las muertas de Juárez, en la que el humor es la forma de adentrarse fácilmente a un mundo complicado y hostil.

“Nosotros necesitamos el humor de cualquier tipo y también ser un poco de cínicos para caminar este mundo, sea violento o no sea violento. A mí me encanta la comedia pero no se me ha dado, entonces creo que en la novela pude reírme de las cosas que me gustan a mí y tomar el lado amable de los asuntos que nos han estado hostigando en los últimos años, no sólo en Ciudad Juárez, sino en todo el resto del país”, expresa.

La novela presenta a Luis Kuriaki, un periodista amigo suyo que sí existe y en el que se basó para construir algunas de las historias de “La Balada de los Arcos Dorados”; el lector también conoce al comandante Julio Pastrana, una especie de superhéroe moderno con aires de “El Pistolero” de Stephen King. La trama arranca con una serie de asesinatos masculinos que desencadena teorías tan descabelladas como un tigre suelto y un contagio zombie.

México violento

Silva asegura que situó la acción de la novela en Ciudad Juárez, no porque sea una ciudad especialmente violenta, sino porque es un entorno que conoce y con el que se siente cómodo. Sin embargo, dice, la historia podría desarrollarse con las mismas condiciones en cualquier otra ciudad de México.

“Juárez se toma como una ciudad violenta y les tocó al agente Pastrana y a Luis Kuriaki vivir en Juárez, pero pudieron haber vivido prácticamente en cualquier parte de México. Los quise poner en un espacio conocido por mí.

“Es la búsqueda de un asesino serial de hombres y saber qué fue lo que sucedió con eso, esto si lo transportas a cualquier otro lado, pues también tenemos policías corruptos, violencia por las calles, periódicos que, o no dicen la verdad completa, o la cambian. Entonces es circunstancial que suceda en Ciudad Juárez”, asegura.

Aunque la novela negra tiene una estructura establecida por la tradición estadounidense del detective y el asesino, César quiso alejarse de ella para no caer en el cliché que eso representa.

“¿Cómo logro aproximarme a la novela negra sin caer en el cliché?, ése fue el reto. Yo tenía mucho tiempo tratando de escribir una novela que de alguna manera vengara a las asesinadas de Ciudad Juárez y no podía matar más mujeres, porque ya hay muchas mujeres muertas en esa situación, entonces dije ‘¿a quién puedo matar?’. Se me ocurrió que podría crear un asesino serial que esté vengando a las muertas de Ciudad Juárez. Creo que el resultado es una novela entretenida, fluida, fuera de común en la novela de detectives”, concluye.


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