Durante la primera sesión del recién instalado Congreso local, el Mandatario estatal llamó “monstruo del narco” a la amenaza que se cierne sobre Coahuila y que arriesga la forma de vida, prácticas y tradiciones de las familias, hijos y amistades, mismo que camina con los tentáculos de traficantes, sicarios, halcones y vendedores.
Un monstruo que dice “se alimenta del desinterés de un padre de familia que no sabe dónde anda su hijo o de un pequeño comerciante que convierte su expendio en un punto de venta de droga”, así como de una autoridad corrupta y una sociedad permisiva que no ve peligro en los vicios, el juego, la prostitución y el alcohol.
Se nutre, dijo, del dinero de un ama de casa que apuesta; la trata de personas y la piratería, de la incredulidad; de la ceguera de quienes violan la ley y no ven que el crimen tarde o temprano envolverá o quitará la vida a sus hijos.
Rubén presentó una decena de adiciones a la Ley de Alcoholes en el estado y nueve iniciativas legales, entre reformas y nuevas legislaciones, que consolidarán la estrategia contra la inseguridad y la delincuencia organizada.
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