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México, D.F.- Si una persona tiene una enfermedad mental que la hace un potencial peligro para los demás, ¿es posible detectarlo?

Después del tiroteo que dejó seis muertos en Tucson, Arizona el sábado 8 de enero de 2011, surgió un retrato del presunto tirador, Jared Lee Loughner, como un joven enojado y perturbado.

Sus arranques atemorizaban a profesores y compañeros de clase en el Aztec Middle College, del que fue suspendido en septiembre por problemas de conducta. Él apartaba a la gente, escribía diatribas incoherentes y furiosas y molestaba a sus compañeros con comentarios como “por qué no simplemente atamos bombas a los bebés?”, de acuerdo con registros y entrevistas de CNN.

¿Cómo pudieron ser ignoradas esas señales de alerta? La realidad es que la línea entre el comportamiento inusual y una verdadera amenaza es turbia. Y no existen muchas opciones para detener a la gente que exhibe un comportamiento perturbador, pero que no ha cometido un crimen, dicen los expertos.

Aunque una revisión al pasado de Loughner revela roces con la ley, no encendió una alarma entre las autoridades.

Loughner fue diagnosticado con esquizofrenia.

Lo más importante

En 2011, Jared Lee disparó a varias personas y dejó seis muertos

Lee fue diagnosticado como esquizofrénico

Actualmente está en tratamiento psiquiátrico

¿Cuáles son los síntomas?

Algunos posibles signos de psicosis son: ser muy reservado, evitar la interacción social, tener creencias e intereses extraños muy arraigados —por ejemplo en extraterrestres o en las predicciones del futuro—, y otras exhibiciones de pérdida de contacto con la realidad, dijo el médico Charles Raison, psiquiatra en la Universidad Emory.

La persona también puede ser esquiva, sentir desprecio por otras personas —una señal de que está perdiendo relaciones positivas—. Otro síntoma puede ser la falta de sueño, debido a los cambios en la química del cerebro, dijo el médico Dennis Embry, presidente y científico del Instituto Paxis, especialista en salud mental.

Algunas veces estos son meros signos de excentricidad. La diferencia es que la persona en riesgo de psicosis está sufriendo, y la persona peculiar pero saludable, está contenta, dijo la doctora Cheryl Corcoran, quien dirige un programa de diagnóstico de psicosis en la Universidad de Columbia.

“El adolescente que está en riesgo de psicosis se siente muy solo y aislado y se pregunta si se está volviendo loco. Puede no lucir muy diferente desde fuera, pero la experiencia del individuo es muy diferente”, dijo.

¿Qué se debe hacer?

Estos síntomas no significan que vayan a progresar hacia una esquizofrenia u otros trastornos, pero pueden jugar un papel importante y los cambios de comportamiento pueden ser súbitos y extremos.

El criminólogo Matthew Robinson recuerda que su hermano tuvo un colapso mental cuando tenía 20 años. Su hermano comenzó a tener alucinaciones, se obsesionó acerca de las conspiraciones del gobierno y aseguraba que sus amigos iban a comérselo.

Inmediatamente, su madre manejó cinco horas para verlo, notó que algo estaba mal y lo llevó al hospital. El hermano de Robinson fue diagnosticado con trastorno bipolar.

“La familia se apresuró a llevarlo al hospital”, dijo Robinson. “El estaba dispuesto a recibir ayuda”. Su hermano es ahora un profesor que ha recibido premios, está casado y vive una vida normal tras recibir tratamiento.

Cuando el comportamiento de alguien se sale de control, la familia debe determinar si es una excentricidad o algo severo. Algunas familias desdeñan los cambios, tratándolos como una fase; otras no son aptas para enfrentarlo o viven en negación.

“Se presupone que una estructura familiar existe”, dijo Robinson, un profesor de criminología de la Universidad Appalachian State en Boon, Carolina del Norte. “La carga recae en la familia, padres, hermanos, para coercionar a alguien de manera compasiva”.

Lo más importante

La familia debe responder de inmediato si se da cuenta de que el individuo pierde contacto con la realidad

La atención psiquiátrica inmediata puede ayudar a que la persona obtenga el tratamiento adecuado

Las personas con enfermedades mentales pueden superarlas y vivir plenamente

Cuando la violencia entra en juego

No existe una línea clara entre un comportamiento extraño y una enfermedad mental, pero violar la ley puede servir de división.

Mucha gente vive con enfermedades mentales como esquizofrenia y nunca se vuelve violento. Y las personas con trastornos mentales no son más propensos a cometer un acto de violencia, pero sí necesitan ayuda, dicen los expertos.

La paranoia extrema y los delirios de persecución pueden conducir a las personas mentalmente enfermas hacia la violencia, dijo Raison. No son sociópatas, y creen genuinamente en lo que están haciendo. “Lo que tendemos a encontrar entre los esquizofrénicos es gente normal realizando acciones violentas debido a creencias retorcidas", dijo Robinson.

"La tendencia a volverse violento puede estar basada en ilusiones, alucinaciones, abuso de drogas o la negación a aceptar medicación o tratamiento".

El papel de la familia

Para los familiares y amigos, es importante participar en el problema, en lugar de evitarlo, dijo Mike Guthrie, director ejecutivo de Beacon Youth and Family Center, una organización en Denver, Colorado, que proporciona servicios de salud mental.

Los niños probablemente quieren ayuda, pero no saben cómo pedirla, dijo Guthrie.

El tratamiento, incluyendo medicamentos y terapia, es mayormente efectivo en las etapas tempranas de la psicosis, dijo Cheryl Corcoran, del programa de diagnóstico de psicosis en la Universidad de Columbia.

Los adolescentes pueden ser más fácilmente persuadidos para buscar tratamiento porque frecuentemente todavía no creen en los pensamientos perturbadores y las ilusiones que están teniendo; sino que siguen tratando de resolverlo ellos mismos. Ellos saben que les gustaría no tener estos síntomas y son más propensos a escuchar a sus familias, dijo.

Para un adulto que muestra signos de alerta de psicosis pero que no acepta ayuda profesional, existe una opción que puede ser desgarradora: un ultimátum. Los padres pueden decir a su hijo adulto que vive en casa que ellos tendrán que marcharse si no toma los medicamentos prescritos; en estos casos, podría ser la única manera de aceptar ayuda para su enfermedad mental.

Es posible que los padres consigan una tutela para un hijo adulto. Esto significa que un juez les concede la responsabilidad legal de las decisiones de su hijo. Esto sucedió con Britney Spears en 2008, cuando un juez le concedió a su padre su tutela temporal, luego de que ella fue citada por “uso habitual, frecuente y continuo de sustancias controladas y alcohol”.

Lo más importante

La mayoría de las veces las personas con una enfermedad mental no se dan cuenta de que necesitan ayuda

Es deber de la familia intentar convencerlos de recibir tratamiento médico

Si un adulto no acepta que tienen una enfermedad mental, los padres pueden pedir su tutela total

¿Cómo abordar el tema?

Las reglas para forzar a una persona a recibir tratamiento de salud mental también varían según la legislación de ciertas regiones.

Estos son algunos consejos de expertos sobre cómo lidiar con un hijo del que se sospecha que tiene problemas de comportamiento severos o problemas de salud mental.

Acércate a ellos. Pregúntale —no en un tono acusador— qué es lo que está pasando. Facilítale conseguir ayuda.

Discute los problemas o síntomas concentrándote en los hechos, en lugar de emplear un tono de confrontación.

Llama a un centro de atención mental en tu país, y pide referencias sobre las enfermedades mentales de niños o adolescentes.

Llama una línea de ayuda de comportamiento recomendada por tu seguro médico. Si tu seguro no cubre servicios de salud mental, intenta llamar a una fuente comunitaria de salud mental.

Agenda una cita con un profesional de la salud mental y explícale lo que has obsevado.

Anima a tu hijo a hablar con consejeros escolares, proveedores de salud mental comunitarios o miembros de la iglesia cuando los síntomas emerjan.

Algunas veces, el único recurso es llamar a la policía cuando la persona significa un peligro para sí mismo o para otros.

CNN