Mónica Ceballos | Saltillo, Coah.- Generalmente en cada casa existe un botiquín de primeros auxilios, pero también un cúmulo de medicinas que va creciendo conforme se va teniendo algún padecimiento en especial. Es común que cuando termina un tratamiento, el medicamento que no se termina se guarda en el mismo lugar, sin embargo, éstos pueden provocar algún accidente y dañar seriamente su salud aunque suene contradictorio.

“La Revista del Consumidor” enlistó algunos consejos para evitar que una situación incómoda relacionada con pastillas y jarabes pueda poner en riesgo a toda la familia.

Escriba en la caja para qué sirve cada medicamento, muchas veces ya no se recuerda la función de una medicina y el nombre o el ingrediente activo no dice nada. Recuerde que aunque tenga los mismos síntomas que en una enfermedad anterior, tiene que consultar al doctor y no automedicarse, pero en caso de que le recete la misma medicina que la última vez y ésta no esté caduca, ahorrará algo de dinero al no tener que volver a comprarla.
Nunca lo olvide

No se automedique. Consulte a un médico.

Asegúrese que el médico le dé instrucciones escritas sobre las dosis y cuándo debe tomarlas.

Use el medicamento recomendado por el médico siguiendo estrictamente sus indicaciones.

En el caso de medicamentos de venta sin prescripción médica, no los utilice para tratamientos diferentes, con dosis más altas que las recomendadas o por más tiempo que el señalado en la etiqueta.

Lea siempre cuidadosamente la etiqueta de los medicamentos antes de usarlos, especialmente en el caso de medicamentos de venta sin receta medica.

Cuando los medicamentos son administrados a los niños, hágales ver que son medicamentos y no dulces o golosinas.

Los adultos deben evitar tomar medicamentos frente a los niños.

Mantenga los medicamentos en su envase original y nunca los coloque en otros recipientes. Si por alguna razón debe hacerlo, identifíquelos adecuadamente y manténgalos bien cerrados.


Cada tres o cuatro meses abra su caja de medicinas y revise las fechas de caducidad. Tire las que no estén vigentes y las que hayan cambiado su aspecto u olor. Los medicamentos caducos pueden causar envenamientos o intoxicaciones severas, ¡asegúrese de no tomarlos!

Mantenga los medicamentos fuera del alcance de los niños, de preferencia guárdelos bajo llave. No les comente a los pequeños para qué sirven las medicinas que toma o si saben a caramelo, pues podría despertarles más curiosidad por probarlas. El 30% de las intoxicaciones infantiles son causadas por la ingesta accidental de medicamentos.

Asegúrese de que los medicamentos estén en un lugar fresco, seco y oscuro y que no estén al alcance de ratas, cucarachas u hormigas, los chochitos homeopáticos o los jarabes podrían llamarles la atención. Es recomendable que guarde los jarabes en el refrigerador.

No almacene sus medicamentos en la cocina o en el baño, pues los cambios bruscos y frecuentes de temperatura o humedad no son recomendables para su conservación.

Lea atentamente las recomendaciones para una óptima preservación de los medicamentos, algunos indican que debe conservarlos en refrigeración y otros traen la leyenda de “no congelar”.

Manténgalos siempre en sus cajas o envases originales, pues éstos traen información sobre qué hacer en caso de intoxicación.

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