Y es que anoche, 11 de ellas dieron sus “99 motivos para las mujeres” en una serie de conferencias organizadas por la agrupación “Tú eres la ciudad”, que encabeza Cinthia García Galindo, además de la Dirección de Desarrollo Social y DIF Monclova.
Las expositoras, mujeres de carne y hueso monclovenses, que van al súper mercado, a la junta de la escuela, que atienden a la familia, voluntarias de causas sociales, profesionistas, todas con una historia qué compartir y nueve motivos que las impulsan a continuar día a día.
Cinthia García Galindo, anfitriona, se encargó de presentarlas y a la vez, explicar el por qué decidieron llamar al evento “99 motivos para las mujeres”: “Cada una tiene nueve que en total suman ese número, y el cien es el motivo que ustedes se lleven esta noche a casa que esperemos sea la motivación para que aprendan a ser felices y la compartan en su entorno”.
Sandra de Luna González, abogada; Isabel Rodríguez, terapeuta; Santos Guerrero, sicóloga, Ema Treviño y Lucero Chamé, ambas emprendedoras; Nelly Arrafia, subcampeona mundial en futbol soccer; Gloria Jaramillo, comunicóloga; Mayela Sánchez, diseñadora gráfica; Silvia Villarreal, fundadora de la Asociación “Vive”; Luisa Chávez, deportista y Cinthia García Galindo fueron las conferencistas que participaron en el evento.
“No duden que tienen una luz dentro de ustedes, dénse cuenta de lo maravillosas y valiosas que son, no estén pensando en la cena o en los hijos, ni se sientan culpables de estar aquí porque vinimos a aprender a ser felices”, expresó la anfitriona.
De igual manera, indicó: “Créanme que las mujeres que hoy comparten sus experiencias también están aterradas de subir al escenario porque no son conferencistas, pero de alguna manera han retado al esquema que dicta lo que deben ser según la sociedad, encontraron su camino y hoy suman voluntades para que surja algo valioso”.
García Galindo reiteró a las asistentes la importancia de repetirse a cada momento lo valiosa que son y el papel tan importante que tienen dentro de la sociedad al ser el centro de las familias: “Por eso deben ser felices, para que compartan esa felicidad con el entorno y entonces todo cambiará positivamente”.
De ésta manera, cada una de las once participantes habló de sus familias, logros, tropiezos e incluso, situaciones dolorosas como la pérdida de uno de sus seres más queridos.
Sin embargo, aprendieron a navegar hacia donde el viento las llevaba guardando en sus corazones el aprendizaje obtenido y se dieron cuenta de que al compartirlo, se hacía un poco más soportable el haber pasado por aquellas situaciones difíciles y a la vez, le daban la mano a una mujer que como ellas luchaban diariamente por sobrellevar sus propios conflictos.
Cada una de ellas habló de sus nueve motivos pero coincidieron en que sonreír a pesar de la adversidad y no dejarse vencer era uno de los más importantes, y sobre todo, aprender a amar verdaderamente, valorar a la familia y agradecer por las pequeñas cosas de la vida.
Así mismo, situarse en su realidad y delinear sueños que se pudieran alcanzar sin morir en el intento para que luego, no las sorprendiera la frustración: “Nadie somos completamente ángeles o demonios, reconozcamos lo que realmente somos, conozcamos nuestro interior y vivamos plenas”, fue una de las frases de la terapeuta Isabel Rodríguez.
‘El amor me mantuvo ahí...’
Poder decir “encontré realmente el amor de mi vida” porque así se lo aseguró el corazón y él es el único que sabe de esas cosas, fue uno de los regalos más valiosos que Mayela Sánchez recibió, el cual se complementó con la llegada de su primera hija.
Sin embargo, una mañana recibió una llamada que le cambiaría literalmente la vida: Le avisaron que su marido había sufrido un accidente y corría el peligro de perder la mitad del cerebro debido al daño que el choque le ocasionó en la cabeza.
Desde entonces y hasta ahora, ha tenido que tomar sola las decisiones de la familia, ya sea mínimas o importantes, como cuando en aquel momento el médico le preguntó si autorizaba a operarlo a pesar de que no había posibilidades de que sobreviviera.
“Sólo quiero una esperanza en un millón de que él estará bien y eso me basta”, pedía Mayela y se le cumplió, su marido sobrevivió y después de algún tiempo, volvió a casa; pero a pesar del milagro ya nada fue igual.
“Me entregaron a un bebé al que tuve que enseñar nuevamente a hablar y caminar, lo llevaba a terapias y fue difícil porque también mi hija era muy pequeña y debía atenderla, era el amor el que me movía todos los días”, recordó Mayela.
Pero la intensa carga hizo que un día la expositora se encontrara en un punto donde pensó que no podía más, que estaba cansada y parecía no avanzar, un momento crucial en su vida en el que eligió continuar porque al despejar su mente, recordó que era el amor lo que la mantenía ahí.
A veces ángeles, otras más demonios’
Isabel Rodríguez es especialista en terapia sistemática y afirma que las mujeres no son de una sola tonalidad, sino que les gusta ser a veces ángeles y otras más demonios, el punto es la honestidad con uno misma para poder cambiar de un lado a otro sin caer en la hipocresía o en el peor de los casos, en el papel de mártires.
“Decimos que somos las mejores esposas, mamás y amigas, cuando no es así; jugamos a ser angelicales, bien portadas pero también a veces somos demonios y la verdad es que también disfrutamos mucho ese papel”, externó la ponente.
Y se vale, afirmó, siempre y cuando no se pierda el rumbo: “Cuando aprendemos esa dualidad que tenemos como seres humanos y como mujeres, también disfrutamos mejor de la vida porque conocemos nuestro interior y lo aceptamos”.
La especialista también recomendó tener firmes las expectativas de vida, pero sobre todo, que éstas sean reales: “A veces queremos ser las más guapas, las más delgadas, importantes o las mejores profesionistas; pero nos damos cuenta de que no es fácil e irremediablemente viene la frustración”.
Por ello es que éste es uno de los motivos que Isabel Rodríguez compartió en su participación anoche: “No volemos demasiado alto, tengamos expectativas reales para que disfrutemos mejor de los pequeños triunfos”.
Valorar a la familia porque el tiempo se va en un momento y dejar de criticar a los padres, hermanos e incluso, a los hijos fue otra de las sugerencias que comentó la expositora: “Que no se nos vaya la vida en juzgar a los demás, mejor aprendamos de ellos que algo bueno nos han de enseñar”.
| Comparte ese artículo: |
|



