“Estos jóvenes adolecentes van a recibir la sotana, que es un signo que a ellos les recuerda la decisión que han tomado, de buscar en la vida del seminario y discernir el llamado que experimentan a la vida del sacerdocio ministerial”, expresó el Obispo, antes de iniciar la ceremonia en la que estuvieron presentes también los padres de los jóvenes que ingresaron al seminario, como lo hizo uno de los más pequeños, Erik Maurilio.
“Portar la sotana es un reto más, de seguir creciendo en la vida de Cristo Jesús, de seguir perseverando el evangelio y dar a conocer su palabra y vivir como él vivió”, comentó Erik Maurilio Peña Lucio, de quince años de edad, que al igual que sus compañeros recibió su sotana.
Relató que fue hace 3 años, en una hora santa, cuando sintió el llamado de Jesús y hoy su deseo es contribuir a partir del sacerdocio: “a todos nos hace falta cultivar el amor entre los miembros de cada familia, cultivarlo desde la casa y partir al mundo exterior” expresa el jovencito.
Dice que si bien extrañará su hogar la vida del seminario implica una entrega total que lo fortalecerá, y es que son casi diez años para llegar a cumplir su sueño, pues en palabras del Obispo, con esto se empieza a cultivar su vocación sacerdotal.
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