Esta muestra abarca las etapas más significativas de sus 35 años de carrera, desde sus comienzos en el Taller de Artes Plásticas Rufino Tamayo, su estancia de 15 años en Chicago, su regreso a Oaxaca y su obra más reciente.
La exposición está conformada un centenar de piezas, entre óleos, acuarelas y algunas fotografías que documentan el trabajo del artista desde que era niño.
Además, se editó un catálogo con textos de los curadores Guillermo Sepúlveda y Luis Carlos Emerich.
En los cuadros que conforman la colección se acentúa el drama envuelto en silencio, tristeza y melancolía.
De estas obras emergen, deliberados, escenarios y objetos reales de su entorno, así como momentos extraídos tanto del misticismo religioso, como de la vida cotidiana de la Mixteca Alta. Oaxaca es su espacio, su hogar, donde pertenece. La pasión, para el artista, se universaliza en el alma y sentir de su pueblo.
Y es que Santiago es un hombre con los pies en la tierra y aunque ha radicado en Estados Unidos y es conocido en el viejo continente, está muy arraigado a su tierra.
No se le ve mucho en los medios porque más allá de su labor artística está siempre al pendiente de las necesidades de su pueblo, San José Sosola.
“Simplicidad Compasiva” ofrece el mensaje y los simbolismos utilizados por Santiago con un lenguaje propio, en donde refleja la situación rural en la Mixteca oaxaqueña.
Lo mismo retrata la vida complicada que tuvieron los trabajadores mexicanos en las industrias de Chicago así como la magia de sus sueños que entremezcla estos con la realidad, explorando con belleza y fuerza vital el sufrimiento humano revestido en misticismo y cotidianidad.
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