Carballo inició su conferencia situando a Vasconcelos en la generación del Ateneo de la Juventud al que le tocó vivir en medio del Porfiriato y la Revolución, un grupo que “renovó el pensamientos y las letras de México”, era una época donde los escritores podían ser escritor”, dijo.
Vasconcelos como escritor concibió como escritor ensayos, cuentos, poemas en prosa y, entre otras cosas, cuatro tomos de memorias, comentó Carballo y posteriormente agregó que “la obra de Vasconcelos, entre ellas sus memorias, les ha interesado a las mayorías y minorías.
Carballo insertó algunos fragmentos de las diferentes entrevistas que le realizó a lo largo de su vida y analizó al intelectual desde la perspectiva de escritores como Mariano Azuela.
El critico, originario de Guadalajara, destacó que el intelectual nunca dejó de darse, de entregarse, “se entregó a la historia y a la literatura, al dios y al odio (...) se entregó a todo y a todos con la fe incisiva del creyente”.
El escritor afirmo que “en todo momento vivió, escribió y actúo en la grandeza” y agregó posteriormente “No he conocido a un ser humano de mayor talla de Vascolcelos”, a pesar de que no es “feligrés de su parroquia”.
“El nombre de Vasconcelos, su mensaje, no es el de la concordia sino el de la discordia”, resalta posteriormente Carballo. Y dijo que Vasconcelos “nos enseñó a pronunciarnos en favor o en contra de algo o de alguien”.
Finalmente dejó una reflexión en el aire: “¿Qué ha pasado de Vasconcelos a Elva Esther Gordillo... hemos ido de la grandeza a la miseria”.
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