Saltillo, Coah.- Como bodega de durmientes de concreto quedó hace cinco años el área verde en que jugaban los niños de la colonia Providencia, mientras que los habitantes exigen la construcción del puente peatonal para cruzar las vías del tren.

Los vecinos tienen la esperanza de que algún día desalojen el área verde ubicada sobre lo que antes fueron las huertas de San Lorenzo, en la Calle Nueva, ya que hace cinco años, sin avisar ni darles explicación alguna, llegaron unos camiones para dejar centenares de durmientes de concreto en el centro de la misma y sus alrededores, mismos que nunca volvieron a quitar.

Los residentes recordaron con nostalgia los juegos de futbol que niños, adolescentes y adultos jugaban en el terreno que fue donado por los dueños de la bodega que se encuentra a un costado.

En aquel a plantaron árboles y pasto e instalaron porterías para mejorar la imagen del mismo; sin embargo, hoy sólo quedan los recuerdos, y a pesar de la queja que interpuso hace dos años la lideresa de la zona nunca obtuvieron respuesta.

Para sorpresa de los habitantes, hace unos días llegó un tráiler que se llevaría 700 durmientes, los cuales fueron comprados a la empresa Kansas City Southern, según los trabajadores que los transportarán; pero los durmientes que restan son demasiados todavía, por lo que seguirán invadiendo el predio.

TREN ASESINO

La colonia se encuentra rodeada por las vías del tren, por lo que los habitantes se ven en la necesidad de atravesarlas para trasladarse a las colonias vecinas o al Centro de la ciudad, que queda a 10 minutos.

El mayor problema es cuando el tren permanece estacionado, motivo por el cual los niños, jóvenes y adultos cruzan brincando, por debajo o encima de él, lo cual es un alto riesgo, pues el tren puede moverse en cualquier momento y causar desgracias.

Describió Carlos Rivas Malacara: “Hace años dos vecinos intentaban cruzar el tren; pero de pronto se movió y les mutiló las piernas”.

Como este caso hay otro, agregó Gonzalo Villela: “Hace 20 años falleció un niño que venía de la escuela; cuando estaba por cruzar arrancó el tren”.

El peligro es latente, porque la gente cruza de la manera que puede el tren estacionado, pues carecen de un puente peatonal, debido a eso los vecinos exigen que se coloque uno, que durante años ha sido prometido por presidentes municipales que no cumplieron.

La colonia también fue olvidada en cuanto a pavimentación, las calles Nueva, Prolongación Emilio Carranza y La Trinidad permanecen sin pavimentar, con basura y charcos de agua estancada, por lo que el acceso a las mismas es complicado.

También en la Calle Nueva la única farola que hay lleva cuatro años descompuesta, por lo que los residentes deben iluminar la calle con la luz desde sus propias casas.

Los habitantes simplemente se cansaron de levantar quejas y hacer peticiones al Municipio durante años, que nunca fueron atendidas.
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