Aunque son pocos, los seis malvivientes que desde hace cuatro años se reúnen en un terreno causan dolores de cabeza a los habitantes que diariamente y a toda hora del día son espectadores cuando los hombres se drogan con pegamento amarillo y mariguana.
Este conflictivo “nido de ratas” está situado sobre la calle Álamos, a la altura de Nogales, exactamente en medio de las viviendas, lo cual representa un problema cuando los viciosos buscan obtener recursos robando estéreos, baterías, rines y todo lo que puedan de los vehículos de los residentes, acerca de la ola de delincuencia.
Mariana Martínez comentó: “Se roban hasta los cables de luz, vienen y avientan los plásticos afuera de mi casa”, refiriéndose a que los pandilleros roban el cobre.
Otro punto de reunión es en la esquina de la calle Pinos con Nogales, donde los infantes circulan cuando vienen de la escuela primaria Ramón Méndez González, por tal motivo las madres de familia temen por la seguridad de los pequeños que viven rodeados de malos ejemplos y expuestos a las malas intenciones de los sujetos.
Las calles Nogales, Pinos y Álamos son un foco de alerta debido a que no hay buena iluminación porque las farolas son escasas y las que hay permanecen fuera de servicio desde hace mucho.
TAXISTAS ESCANDALOSOS
Un grupo de taxistas pasa los fines de semana tomando en vía pública sobre un tramo de la calle Álamos, los vecinos se quejaron porque los señores llegan desde las 6:00 de la tarde y se retiran hasta altas horas de la noche, mientras que otras veces “les amanece”.
Estas reuniones no serían un problema si no fuera porque los taxistas suelen escuchar música y armar escándalos con su perturbante voz, afectando a quienes intentan dormir.
En general la colonia muestra evidencias de vandalismo, tales como el grafiti que no falta en cada pared, principalmente en las áreas recreativas.
En los predios descuidados se originan pequeños incendios, ya que la maleza seca y las altas temperaturas son un detonante para que ocurran.
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