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Monclova, Coah.- Al percibir un olor fétido mientras excavaban para reparar el piso de una recámara de la vivienda que fuera propiedad del “ex chamán de los ricos”, quien fue cruelmente asesinado en octubre del año pasado, los albañiles se alarmaron al sospechar que había un cuerpo enterrado, por lo que pidieron la intervención de las autoridades policiacas.

Los elementos de la Policía Investigadora acudieron rápidamente y después de llevar a cabo las indagatorias correspondientes se dieron cuenta de que el lugar donde se estaba llevando a cabo la obra había servido antes como sanitario, con lo que se descartó la presencia de un cuerpo putrefacto.

Los hechos ocurrieron la tarde de ayer en el domicilio marcado con el número 1030 de la calle Guayanas de la colonia Guadalupe, informó la Fiscalía General del Estado.

Se dijo también que al ingresar a la casa, los policías investigadores encontraron en el centro de una recámara una excavación forrada con bloques tipo hormigón, como se hace para las tumbas, pero no había nada dentro.

“Apenas es el primer día y mire lo que encontramos”, alegó Juan Enrique Campos Treviño, de 32 años, quien dijo ser empleado de Blominsa.

“Tenemos que renovar varias cosas; pero llegamos a una recámara donde el piso se está sumiendo debido a la humedad y empezamos a levantarlo”, agregó.

Enseguida mencionó que junto con otro albañil, Máximo Moreno Contreras, empezaron a cavar y de pronto se toparon con madera aún fresca y empezaron a brotar fétidos olores del sitio donde estaban escarbando, por lo que pensaron que estaban a punto de encontrar algún cuerpo enterrado.

De inmediato suspendieron la obra y salieron corriendo del sitio para dar aviso a su patrón, Mauricio Hernández Carrizales, quien no dudo en llamarle a su pariente, ahora dueño de la vivienda, para darle a conocer lo que habían encontrado.

Momentos después acudió al lugar José Antonio Rodríguez Hernández, yerno del extinto Reynaldo Ortegón González, quien fue asesinado en su casa en la colonia Picaso el pasado 30 de de octubre.

La incertidumbre se apoderó de los presentes, que no dudaron en llamar a la policía para que se encargaran de investigar, pues en esos momentos temían escarbar aún más.

Los elementos de la Policía Preventiva llegaron minutos después de las seis y media de la tarde y resguardaron el área. Enseguida se presentó el coordinador de los Ministerio Públicos, Rigoberto Ríos, seguido por el comandante de Homicidios de la Fiscalía General del Estado, Mario Zapata , así como elementos de la Policía Investigadora y personal de Servicios Periciales.

CON PICO Y PALA

Utilizando dos de las herramientas más comunes de los albañiles, el personal de la Fiscalía empezó a cavar en el lugar, pero llegaron a casi mas de dos metros de profundidad sin encontrar nada extraño.

Pasada ya una hora del reporte se pidió a los mismos albañiles que habían salido huyendo del sitio que regresaran a su lugar de trabajo para poder seguir con la investigación, y fue entonces cuando se supo la verdad.

Y es que al final de cuentas salió a relucir que el área en años atrás pudo haber servido como sanitario y que los olores provenían de la taza que estuvo ahí, además de que la humedad en la tierra provocó el hundimiento del piso.
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