Buenos Aires, Arg.- La presidenta argentina Cristina Kirchner, una fogosa oradora que le dio nuevo aire al gobernante peronismo, decidió dar pelea para su reelección en octubre, arrastrando aún el luto por la muerte de su marido y antecesor Néstor Kirchner (2003-2007).

Siempre vistiendo con el riguroso luto que mantiene desde el 27 de octubre pasado, cuando sorpresivamente falleció su esposo a los 60 años de una crisis cardíaca, Kirchner anunció finalmente su decisión de ir por un segundo mandato.

Tras la muerte de su esposo y algunos vaticinios de que no podría sobrevellar el dolor y el desgaste por los complicados momentos que atravesó su gobierno, esta abogada de 58 años develó la incógnita este martes confirmando su nuevo estilo de discurso contemporizador, diferente al de barricada de la primera parte de su mandato, en el que confrontaba con todos sus rivales.

Dejó a un lado ese estilo que emulaba al de su marido y en pocas ocasiones ha polemizado con la oposición, que en 2009 le arrebató la mayoría en el Congreso al oficialismo, en uno de los peores momentos de su mandato.

Sin embargo, su actitud menos confrontativa no alcanzó para aliviar el clima de disputas con parte de la prensa y vastos sectores políticos que califican su estilo de "autoritario".

Su gobierno está salpicado por algunos escándalos que pondrán a prueba su capacidad de liderazgo en la conducción gubernamental y durante la campaña electoral en la que estará en el centro del ring, como a ella le gusta.

En cuatro años de gobierno, esta mujer de larga trayectoria parlamentaria y dueña de una oratoria privilegiada, tuvo que enfrentar más de un conflicto, el mayor de ellos en 2008 cuando las patronales agrarias movilizaron gran parte de la sociedad en contra de una ley impositiva al sector rural.

Algunos analistas sostienen que esa imagen de tristeza y dolor que exhibió durante el multitudinario sepelio de su marido en la Casa Rosada (gobierno) el 27 de octubre pasado, la hizo subir abruptamente en la consideración popular.

Otros, en cambio, le atribuyen ese crecimiento en la intención de voto a su capacidad de gestión y a haber atesorado un estilo muy personal de mujer fuerte que mantuvo el timón, pese a la muerte de Néstor Kirchner, su apoyo político y personal.

Sus frecuentes discursos contienen siempre una referencia a "él", como lo llama a su fallecido marido sin nombrarlo, pero entre sollozos mantiene el hilo de su oratoria e intercala sus intervenciones enviando señales de que se siente firme al frente del poder.

Ahora se lanzó nuevamente al ruedo electoral casi ocho meses después de quedar viuda, ya reconocida como líder del peronismo y apoyada en un entramado político en el que casi nadie se anima a discutirle una decisión.
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