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Humberto Ríos Navarrete / México.- El hombre, de unos 40 años, se abrió paso entre clientes que atiborraban el antro, ubicado en la colonia Juárez, delegación Cuauhtémoc, y entró al mingitorio, para luego detenerse frente a la canaleja plateada, donde había tres usuarios. Uno de éstos insistía en mirarlo de reojo. Buscaba su mirada.

El hombre, moreno, enjuto, terminó de orinar y se lavó las manos; poco antes de salir, sin embargo, cuando se dirigía a la sala principal, en la que se apiñaba la mayoría, fue interceptado por aquel muchacho, quien le soltó una pregunta:

—¿Usted es el dealer?


Su respuesta fue pronta: —No.

En el momento que se alejaba escuchó un distante “disculpe” y entró al espacio donde los asiduos tarareaban canciones de Los Fabulosos Cadillacs.

El joven se quedó en el mismo espacio, entre el retrete y el mingitorio, quizás en espera de que apareciera el repartidor, mientras aquel hombre, confundido, se reunía con sus amigos, sin atreverse a comentar nada de lo ocurrido.

Esa noche del año 2001, en tertulia con sus camaradas, luego de que éstos escucharan la anécdota, se burlaron de él, ignorante del argot.

Después sabría que de esa forma denominaban a los distribuidores de droga que merodeaban en calles y antros de las colonias Juárez —Zona Rosa—, Roma y Condesa.

Y recordó que años atrás, durante su época juvenil, en reuniones esporádicas, había rolado mariguana en carrujos, de boca en boca, y supo incluso de algunos vendedores que, circunspectos, la llevaban a domicilios de clientes distinguidos.

Al paso de los años el consumo de drogas creció, y sus negociantes se extendieron en zonas marginadas, donde fueron clasificados como narcomenudistas; en círculos de poder económico, en cambio, se les seguía llamando dealer.

Entonces el gobierno federal acordó que el problema debería ser resuelto por los estatales, de modo que en agosto de 2012, el del DF estableció la Fiscalía Central de Investigación para la Atención del Delito de Narcomenudeo.

Las delegaciones con el mayor número de puntos de distribución de droga, según un recuento oficial, son Iztapalapa, Cuauhtémoc y Gustavo A. Madero.

Y va en aumento el número de averiguaciones previas relacionadas con ese ilícito, en el que a veces están implicadas familias enteras.
Captura común

El pasado marzo, del 16 al 23, agentes de Investigación y preventivos detuvieron a 26 presuntos culpables por delitos contra la salud —entre ellos cuatro “menores”— en las delegaciones Cuauhtémoc y Gustavo A. Madero, “las de mayor incidencia”, según la información oficial. “A los probables responsables, les encontraron envoltorios de cocaína en polvo y piedras y bolsas de plástico con mariguana”.

La Procuraduría General de Justicia del DF informó que en ocho de esas incursiones, sucedidas en calles de la delegación Gustavo A. Madero, “detuvieron en flagrancia a 11 presuntos vendedores de narcóticos, cuando realizaban transacciones de compraventa de cocaína y mariguana. Se les decomisaron envoltorios con drogas, pipas de cristal y una báscula gramera”.

También incautaron un equipo de transmisión, un vehículo y una subametralladora con 14 cartuchos útiles. “En otra acción, se detuvo a una pareja en cumplimiento de una orden de cateo obsequiada por un juez penal”.

En acciones del operativo Dinámico y “pie a tierra”, asimismo, “elementos de la Policía de Investigación detuvieron a ocho personas, entre ellas dos menores, en el perímetro de la delegación Cuauhtémoc, que se dedicaban a comercializar diversas drogas, como cocaína en piedra y mariguana”.

Los presuntos culpables tenían un radiotransmisor, un arma de fuego calibre 9 milímetros, con siete cartuchos útiles, y envoltorios con cocaína en piedra y mariguana.

Las colonias Guerrero y Morelos son dos de los territorios donde es común la captura de “probables responsables” de ese delito.
Fórmulas y recetas

Es de Tepito y se define como “Hojalatero social y cronista”. Alfonso Hernández es, además, promotor cultural, director del Centro de Estudios Tepiteños de la Ciudad de México y guía en este barrio que, asegura, “existe porque resiste, quieto como un resorte, listo como un cerillo”.

Es normal que Hernández recurra a dichos, metáforas y albures. “Mientras los tepiteños que van por la derecha —recita— se empeñan en limpiar el nombre del barrio, cuando llegan a la T y a la E, los demás siempre lo embarran de calabaza”.

—¿Y qué es Tepito?


—Tepito sigue siendo capaz de crear fórmulas y recetas contra los procesos arruinadores del sistema: se mantiene de esa bujía económica que, aunque sea informal, nada tiene que ver con la economía criminal.

—Y que no haya confusiones.

—En Tepito la economía informal funciona como una modesta fábrica social contra la poderosa industria del crimen. La relación del barrio con el tianguis global —dice mientras muestra un texto en inglés— lo mantienen como uno de los mercados informales más afamados.

—¿Y qué se dice después de la desaparición de 12 personas del barrio en la Zona Rosa?

—Que es un barrio criminalizado, para favorecer la impunidad, denostar su bajo nivel de calidad de vida y justificar acciones de especulación por estar ubicado en el segundo perímetro del Centro Histórico. En 2025 Tepito cumplirá 700 años de su fundación. Es el único barrio que sobrevive al urbanismo. El barrio está chambeando para conseguir el camarón y ganarse el pan.

—En eso están.

—La gente ha popularizado un dicho: a eso del mediodía, en el nombre de Dios y del santo más veloz, que me persigue antes de las dos. Para la comida, ¿no? Ropa y zapatos es la principal mercancía… bisutería, cosméticos, perfumes, gastronomía.

—¿Y la droga?

—En dos calles está focalizada su venta.

—Tepito es más que eso.

—Ah, claro.

—¿Y lo ocurrido en la Zona Rosa?

—Hay mucha gente de Tepito que trabaja duro hasta que se hace oscuro: en la mañana, a lo que deja; en la tarde, a lo que apendeja.

—¿Y qué deja?

—Dinero para sobrevivir.

—¿Y lo que apendeja?

—La chela, el toque, la tele, la poliana…

—¿Y qué va a pasar?

—Después de los sismos del 85, el barrio recuperó la cotidianidad porque es un mecanismo de relojería con cuerda automática. Con eso te digo todo.