Ayer se concretó el segundo aniversario luctuoso de aquella trágica escena, donde murieron más de 29 inocentes y cientos de personas resultaron heridas y con una solemne misa se recordó a los seres queridos.
Fue en punto de las siete de la tarde, en la capilla ejidal de la Virgen del Carmen donde se reunieron familiares de los fallecidos y sobrevivientes de la explosión, la homilía estuvo a cargo del presbítero local Anastacio Olivas.
El mensaje de aliento por parte del sacerdote fue enfocado a la bienaventuranza, a la resignación y a la plena creencia de una vida eterna donde la muerte es el paso exigido a la puerta de Dios.
La participación de fieles fue mínima a comparación del año pasado, ya que acudieron poco más de120 feligreses solidarios de fe y esperanza a través de una oración comunitaria por los inocentes caídos.
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