México.- El año taurino que está por caducar centró la atención en José Tomás, quien reapareció en Valencia el 23 de julio, después de 15 meses de viacrucis para dejar atrás las secuelas de la cornada sufrida en Aguascalientes en abril de 2010, la que casi le cuesta la vida. El de Galapagar marcó otro hito en la historia del toreo universal el 25 de septiembre, al formar parte del último cartel celebrado en la Monumental de Barcelona, donde el veto impositivo del parlamento catalán terminó de un plumazo con una tradición legendaria.

El embate español permeó en el continente americano, quizá, contagiados por el revuelo mediático que causó la abolición de corridas de toros en Barcelona, legisladores del Partido Revolucionario Institucional (PRI), del Verde Ecologista (PVEM) y el de la Revolución Democrática (PRD) presentaron una iniciativa a la Asamblea Legislativa del Distito Federal con la idea de vetar los toros en la capital. Los diputado, cuyo intento fue dado a conocer el pasado 4 de octubre, aún pujan para cerrar las puertas de la Plaza México y terminar, con ello, un espectáculo que forma parte de la cultura del país.

En medio de los ataques, la fiesta brava se ha defendido con el mejor argumento, la consolidación de un importante grupo de jóvenes mexicanos con proyección internacional. Cinco toreros mexicanos actuaron en la Feria de San Isidro de Las Ventas. En la baraja nacional, se enlistan Arturo Saldívar y Diego Silveti —quienes recientemente cortaron un rabo cada uno en Temporada Grande de la Plaza México—; Diego, además, recibió la borla de matador de toros en Gijón nada menos que de manos de José Tomás. A su lado, se abren camino Joselito Adame, Juan Pablo Sánchez y los novilleros Sergio Flores y Brandon Campos, todos, interesantes cartas en México y España.

En la lucha por la conquista de plazas nacionales, hay otros jóvenes de no menos tirón, Mario Aguilar, Octavio García El Payo y el mismo Arturo Macías; fueron protagonistas de triunfos importantes y están obligados a corroborarlos a lo largo de 2012.

La temporada taurina 2011 también ofreció un lado dramático. El año comenzó con la inesperada muerte de José María Luévano. El carismático Chema perdió la vida a finales de enero, en un accidente de carretera en Querétaro. A la partida del torero de Aguascalientes, se suman las del monosabio Salvador Hernández, gravemente herido en el callejón de El Nuevo Progreso de Guadalajara, cuando intentaba frenar el paso de un novillo que había saltado al callejón. Recientemente, el prestigioso fotógrafo Armando Rosales El Saltillense y el ganadero Pablo Labastida enlutaron la fiesta en México.

Del otro lado del Atlántico, partió una leyenda del toreo, Antonio Chenel Antoñete y, el jerezano Juan José Padilla, fue protagonista de un espeluznante capítulo, cuando un toro le atravesó el globo ocular izquierdo, mientras toreaba en la Feria de Zaragoza.

De sol y de sombra, 2011 trajo la esperanza en un renacer taurino.
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