Destacó que este caso se registró a mediados del 2011 y se trata de un menor de ocho años, que de acuerdo a las declaraciones de la madre agresora “tenía problemas de conducta”, por lo que a fin de evitar que la situación se agravara utilizaba métodos correctivos como golpes con palos, tablas, cables de luz e incluso lo hacía hincarse en corcholatas durante el castigo.
Dentro de los principales factores que han influido para que se incrementen los niveles de violencia hacia los menores por parte de sus progenitores, se encuentra la difícil situación económica por la que atraviesan en estos momentos la mayoría de los hogares, lo que desemboca en una situación de estrés que los orilla a desquitarse con los más débiles, en este caso sus propios hijos.
Los casos de violencia más comunes dentro del municipio son el descuido, el maltrato psicológico y los golpes pero sin llegar a situaciones tan extremas como el caso anterior, por lo que como sociedad se debe de trabajar en conjunto con las autoridades para salvar la vida e integridad física del menor, por lo que es necesario que los vecinos o familiares denuncien, ya sea ante el DIF, Ministerio Público y Seguridad Pública, cualquier situación a fin de evitar una desgracia lamentable.
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