Saltillo, Coah.- La percepción de un escenario de inestabilidad en materia de seguridad pública, así como en la económica y los cambios en los modelos familiares se han convertido en factores determinantes en la tendencia a la alza en consumo de sustancias, ya sea legales e ilegales, depresión mayor, ansiedad, trastornos obsesivo compulsivos, esquizofrenia, entre otros.

En el foro de análisis Mesa Central de esta semana, en el que participaron los especialistas en el tema Mario Alberto José de los Santos y Victoria Reyes Soto, ellos coincidieron en que aunque juega un papel importante la carga genética, la situación actual y la vulnerabilidad de las personas las lleva a perderse principalmente en la depresión, a edades que incluso hace poco ni se pensaba.

¿Cuál es la situación actual en materia de salud mental y cuál es el vínculo con respecto de la situación económica y la crisis en materia de seguridad?

Mario Alberto José de los Santos: Primero tendríamos que definir la idea de salud, y se refiere a estar bien mental, social y físicamente. Lo que nosotros somos físicamente, tiene que ver con lo que somos social y mentalmente. Factores de más estrés en el ambiente en la inseguridad, en la economía, la inestabilidad del estado, lógicamente repercuten en la parte individual.

¿Cuáles son los padecimientos más frecuentes?

MAJS: En primer lugar se encuentran los trastornos afectivos; de hecho, yo diría que son la segunda causa de discapacidad en el mundo; la primera serían los problemas cardiovasculares. Antes veíamos a los problemas de salud en base a la mortalidad, ahora los medimos por discapacidad y hasta por costos, repercutiendo en las economías. Después se encuentran los problemas de alcohol, seguido de los trastornos obsesivos compulsivos, y luego la esquizofrenia.

La gente que tiene más vulnerabilidad, más fragilidad ante la ansiedad, estrés, ante todas estas situaciones. Lógicamente es posible que se desborden los síntomas y los padecimientos sea más discapacitantes. En los últimos años, a la par del aumento de la inseguridad, se inician a ver casos más frecuentes.

El estrés postraumático, es decir, cuando la gente es víctima de agresiones o de violencias, amenazas psicológicas, juega un papel importante. Lo vivimos aquel viernes en Saltillo, el resto del día fue un silencio, diríamos que toda la comunidad reaccionó emocionalmente. Como se enferman los individuos, se enferman las sociedades y uno tiene que ver con lo otro.

Victoria Reyes Soto: Los niños, desde muy pequeños, están presentando casos de estrés postraumático, trastornos por estrés agudo, o están manifestando ansiedad, lo que los orilla al incremento en el consumo de alcohol desde muy pequeños. Estamos viendo situaciones de depresión en niños muy pequeñitos. En el último mes, el niño más pequeño que he visto tiene 4 años. Independientemente de lo que vea con el menor, toda la familia está pasando por un momento de estrés.

Los trastornos mentales ahí están, siempre han existido, pero se están manifestando muchísimo más y con muchísimo más gravedad y que no se veían hace tiempo. Siempre nos dijeron que la enfermedad del siglo es la depresión, pero creo que no se imaginaban el escenario actual, donde la depresión es sólo una de ellas. Estamos frente a un “bullying”, y un “cyberbullying”. Todos los medios de comunicación y las redes sociales estamos teniendo otro tipo de situaciones más complicadas.

¿Cómo enfrentarlos?

MAJS: Creo que con un estilo de vida saludable, tampoco es que la gente vea todos los días todo lo trágico, eso fomenta. Es no perder el equilibrio. Es cierto que estamos frente a conductas violentas, pero el hombre siempre ha sido violento, es parte de nuestra naturaleza.

Lo primero es guardar la calma. Es obligación del Estado tener información clara y dar una garantía de tranquilidad a la población. La corrupción nos ganó a todos y se salió de control. Tenemos serios problemas con uso y abuso de drogas legales e ilegales.

La gente lo va a enfrentar de acuerdo a la personalidad de cada quien. Las personas que son más vulnerables a la ansiedad, a la presión, síntomas depresivos, son más vulnerables a ello. Quizá la gente en mejores condiciones emocionales esto no lo tumba tanto.

El estrés y la ansiedad son reacciones normales que nos hacen salir de los problemas y resolverlos. Uno bajo estrés se concentra mejor, puede pasar más tiempo estudiando y mejora su capacidad para resolver problemas, pero cuando el estrés nos desborda, nos paraliza, afecta al pensamiento, nos da problemas de salud como gastritis, a la hora de dormir, las cuestiones laborales, relación de pareja, se perdió el equilibrio.

Cada familia debe tener un plan de protección para casos de contingencia y guardar las cosas con calma, no podemos generar una psicosis. Es parte de lo que los países tienen que ir evolucionando y perfeccionando sus reglas.

Hay un alta tendencia a responsabilizar a los divorcios de los problemas emocionales que se generan en los niños, ¿qué tanto es cierto?

VRS: Hay que tomar en cuenta que los modelos de familia actuales son muy variados. Lo cierto es que la comunicación tiene que estar vigente.

MAJS:
El separarte discrimina a los padres, el padre se vuelve un padre visitador y las leyes defienden mucho a las mujeres. Nos cuesta mucho trabajo ejercer el derecho porque el sistema está en contra de ti. El chiste es no perder el equilibrio.

Todos tenemos momentos de fragilidad. Por ejemplo, si a un adolecente le comentas “subiste mucho de peso”, el simple comentario puede detonar en un trastorno alimentario, pero si le dices en otro momento, tal vez no le tome el menor peso.

Lo que sí es que tenemos que generar sociedades que protejan más a nuestros niños y a los ancianos, que son los más vulnerables de hostilidades.

Parte fundamental de esto se centra en la infancia. “Infancia es destino”, decía Santiago Ramírez. Tenemos que procurar que los niños crezcan en ambientes de más protección, de más salud, de más bienestar, de más afecto.

Hablando, por ejemplo, del caso de personas del mismo sexo, si ellos son quienes le van a dar este ambiente al bebé, pues es más que suficiente.

Una idea que a mí me gusta, muy provocativa, es que creo en la decisión de legalizar como en el DF que cada mujer decida si abortar o no. Eso nos hace que no nazcan ni crezcan muchos niños no deseados que van a ser rechazados por nuestros sistemas sociales y al rato nos van a cobrar la factura.

¿Cuál es la situación sobre el presupuesto respecto a la salud mental?

MAJS: El Estado va a tener que invertir un poco más presupuesto. La OMS recomendaba un psicólogo por cada 100 mil habitantes, o un psiquiatra por cada 20 mil habitantes. Nuestros sistemas de salud en términos generales no resuelven los problemas de salud mental de una comunidad, eso es una corresponsabilidad entre el Estado y la educación. Hay que invertir más recursos en especialistas no sólo en la capital del estado, sino en todo el estado. Un hospital psiquiátrico no resuelve los problemas, creo que en cada jurisdicción debe haber algún médico especialista con experiencia. La capacitación en las propias facultades de medicina, en las propias escuelas en el área de salud mental es tan importante como el área de ginecología, cirugía.

VRS: Es necesario preparar a los médicos en las comunidades lejanas, a los pasantes de servicio social, médicos familiares. En los centros de salud mental no hay infraestructura necesaria. Sí, el Gobierno sí le tiene que invertir mucho más porque somos pocos los psicólogos preparados que trabajamos en el Sector Salud.

La raza humana se ha vuelto más vulnerable a los padecimientos mentales, ¿a qué se debe?

VRS: Como en la diabetes, si tengo una predisposición, no me cuido y además no acudo a una revisión periódica. Hay personas que a lo mejor con cualquier cosa, como un estresor de la falta de trabajo, hijos pequeños, esposa embarazada, puede llegar a tal punto de considerar que “no sirvo para nada”. No tenemos ni la formación ni la educación de que hay que ocuparse por la salud mental.

¿Cómo ubicar los síntomas de una enfermedad mental?

VRS: Si hay cambios en el comportamiento del niño o adolecente es porque algo está sucediendo. No es posible que un muchacho que siempre fue muy activo, de repente empezó a engordar obviamente va a ser el “blanco”. Papá y mamá trabajan todo el día, y se volvió muy apartado. Algo está sucediendo.

A veces son los maestros los que se dan cuenta, pero en ocasiones ni ellos. En el mismo Facebook te puedes encontrar un comentario o que suban una fotografía que ya te hizo sentir muy mal (“cyberbulling”). Mientras no estemos preparados para aceptar cómo me siento, y decidir ir con un psicólogo, es diferente.

MAJS: Para considerar que alguien tiene un trastorno depresivo mayor, lo determina el tiempo y tiene que tener dos semanas. La gente que ha vivido un periodo depresivo mayor tiene 50% de las posibilidades de tener un segundo, y así sucesivamente. Los fármacos no curan, sólo controlan ciertos síntomas afectivos, la clínica es la que determina los tiempos de tratamiento. Uno pensaría que empiezan en la menopausia, y no es así, muchas depresiones empiezan en la infancia y adolescencia.

¿Qué tan vinculado está el tema de la delincuencia desde la comisión del mismo delito, con las enfermedades mentales?

MAJS: Desde el punto de vista criminológico, es una persona la que ejecuta el crimen, pero es la sociedad la que lo comete; en términos muy amplios. Víctima del sistema.

Yo sí creo que también los estados y nuestra comunidad, de esta inseguridad y crisis económica nos debe de fortalecer y hacer crecer. No creo que sea todo negativo, finalmente uno aprende de las épocas de adversidades. Tenemos que buscar una sociedad que cada día sea más consciente de lo que somos como sistema social.

El proceso que hay entre lo que pensamos y lo que hacemos, se llama conciencia, y socialmente lo que hay entre lo que pensamos y lo que hacemos se llama civilización y a veces pensamos que nuestro sistema de civilización es más primitivo de lo que estamos pensando. Además, hay leyes muy poco claras. Debemos hacer ilegal innecesario y lo legal fácil.

La inseguridad y crisis económica nos tiene en una gran crisis, que al mismo tiempo nos está haciendo reflexionar y nos hace ver qué queremos hacer como sistema social. En este país lo que nos falta es la participación ciudadana.

Quizá sea cierto que no vivimos en un estado de psicosis, pero lo cierto es que la mayoría la padecemos, ¿cómo repercute?

MAJS: Lógicamente estamos en una situación difícil por la criminalidad, inseguridad, extorsión, lo que se ve en consulta, estamos viendo más reacciones de ansiedad por factores externos, y si a eso le agregas la predisposición de algunas gentes, les llueve sobre mojado. Los padecimientos mentales existen desde que el hombre existe y lo que tenemos que hacer es buscar un sistema de salud más fortalecido. Los hospitales psiquiátricos ya no son la respuesta de las enfermedades mentales, la solución es la educación y que los médicos en general entiendan la parte emocional de sus pacientes.

Tenemos que tener un criterio no tan moralista al ver las cosas. El asunto es que no ha habido un seguimiento lógico de las reglas de las jugadas, de cómo van ahorita. Está muy desfasado el conocimiento de las personas que se dedican a la investigación de epidemiología, como en antropología y los políticos que hacen las leyes.

¿Qué tanto de los problemas que estamos teniendo obedecen a la enfermedad mental? Ahí yo defendería a los enfermos mentales, que hay casos en los que ellos cometen actos de mucha barbarie, muy impulsivos; estoy de acuerdo, pero llevo 20 años en centros psiquiátricos, y he recibido más agresiones fuera de ellos que dentro.

¿Se traslada esto a una presión social?

MAJS:
El sistema social ejerce mucha presión. Actualmente el fenómeno del suicidio es la segunda causa de muerte en jóvenes, pero se pronostica que en unos años, en una sociedad cada vez más exigente, los más frágiles van a tronar. Tal vez suena un poco cruel, pero es como una especie de selección natural, y el suicidio será en unos años la causa más frecuente de mortalidad en gente joven.

Un estudio interesante que sacó la OMS y la Universidad de Harvard, dice que para el 2020 será la depresión la segunda causa de incapacidad laboral, lo cual implica que ya muchas personas no están en condiciones o no rinde 100% laboralmente, obviamente por su estado emocional. El asunto es que no nos dañemos ni a nosotros ni a los demás. Uno quiere hacer de su vida lo que uno quiera, siempre no agreda a los demás ni a uno, ni física, ni psicológicamente.

¿Estamos predestinados a ser víctimas de nuestro entorno?

MAJS: Tenemos que aprender a desarrollar una sociedad que pueda identificar los problemas emocionales, cambios en el sueño, energía, en lo irritable, caer en consumos de sustancias más agresivos de lo normal, jugar o hacer compras de manera compulsiva lleva a perder el control.

Nos tendremos que adaptar al entorno. Lógicamente los sistemas sociales tendrán que retomar cauces más claros y de mayor tranquilidad para la gente.

En lo que se refiere a la seguridad social sí se ha crecido. Mecanismos como el Seguro Popular, la Tarjeta de la Salud, y mucha gente que antes no tenía acceso a un servicio de salud, ahora lo tiene. No ha sido la solución, pero vamos avanzando.

Hay una lucha para llevar a las personas a estudios para detección de cáncer, y otras enfermedades que cobran vidas a diario. ¿Cómo lograr atraer la atención para el aspecto emocional?

MAJS:
Dentro de las tarjetas nacionales de salud que se empiezan a implementar para todos los mexicanos se enlistan los padecimientos más frecuentes, y dentro de ellos ya se incluyen padecimientos afectivos y el consumo de tabaco y alcohol en el seguimiento de medicina familiar, un instrumento para en su momento poder detectar y dirigir a los centro de atención especializada.

¿Cuándo hablamos de enfermedades mentales? Es un punto muy borroso porque en esta parte de la medicina, no conocemos la fisiopatología de los padecimientos como para poder definirlo, por lo que hablamos de trastornos mentales.

Trastornos mentales es una palabra medio estigmatizada, y los estigmas causan prejuicios, y los prejuicios son hijos directos de la ignorancia, lo que hace que la gente no busque ayuda. A la gente le cuesta mucho trabajo ir al psiquiatra. Se tiene que trabajar con educación.

VRS: Hay que empezar desde los chiquitos del kínder, trabajar con los papás, y que sepan que de entrada no es porque su hijo esté mal, sino que es importante que, así como vamos con el pediatra, ¿por qué no ir con el psicólogo? Temen que sea necesario administrar medicamentos (…), y ahora estamos viendo tantos niños con trastornos de Déficit de Atención.

¿La autoterapia o autoanálisis puede ser una opción? ¿En qué momento debo acudir a un especialista?

VRS:
Yo no le veo mucho resultado, es como estarse engañando a uno mismo. Tienes que llevar un proceso, un seguimiento, incluso ir con alguien que de verdad sepa. Actualmente hay muchas personas que dicen ser psiquiatras, pero no han tenido la formación. Aunque no te sientas mal, hay que ir a una psicoterapia, es para la prevención.

¿Cuando una familia vive momentos de tensión, qué es lo que tienen que hacer?

VRS: He trabajado con familias donde han vivido algo muy estresante, el tema tuvo que ser abierto al interior y exponer lo que estaba pasando, para saber lo que harían, lo que sentían. Gente que no hemos pasado por situaciones tan fuertes, hay que crear como un plan de contingencia familiar, de cómo actuar. Tenemos que hacer contacto inmediato. Si es complicado el contacto directo, existe una línea telefónica del Cesame (Centro de Salud Mental de Coahuila) de apoyo en emergencias, a donde puedes llamar y comentar cómo te sientes, aunque no estamos acostumbrados.

MAJS: Hay que detectar los padecimientos emocionales desde la concepción. El bienestar de los niños tiene que ver con el propio bienestar de los padres, los niños van creciendo y van absorbiendo su propia patología. Ya sabemos qué gente que tiene patologías de depresión, ansiedad o explosividad en la vida adulta, de niños ya venían; lógicamente esto habla de padecimientos más graves que empiezan a edades más cortas. El manejo oportuno da mejores opciones.

Hemos hablado mucho sobre los factores externos, pero, ¿se nace con estas problemáticas?

MAJS: El papel genético juega un papel muy importante. Hay una predisposición a muchos de los padecimientos mentales, como la dependencia al alcohol, hay gente que lo hereda, así como trastornos afectivos bipolares, o de ansiedad, depresivos.

La genética no podemos manejarla, pero la parte de exposición de estilos de vida que predispongan a ello, sí es posible. Si alguien tiene un factor de riesgo a padecer esquizofrenia y comienza a consumir mariguana, eso incrementa la posibilidad de que se destape la esquizofrenia.

Las situaciones de violencia, desencadenan situaciones de estrés postraumático los cuales se empezaron a conocer más después de las guerras mundiales y las empezamos a ver después de desastres naturales como en el caso de Villa de Fuente.

¿Qué es estar bien?

¿Tiene que ver con la capacidad de adaptación? ¿Dónde se cruza la línea entre estar bien y no?

MAJS:
Vivir en armonía, que no sea incómodo. Los padecimientos mentales afectan la capacidad de adaptación.

Hay gente que puede tener trastornos de personalidad, y eso abarca a otro gran grupo de padecimientos que también tienen dificultades en su adaptación (trastornos narcisistas, explosividad).

¿Cuándo hay que tratar la ansiedad?

Pues cuando la identifiquen y se den cuenta que es un problema. Los criterios operacionales para establecer diagnósticos en psiquiatría hablan de tiempos de síntomas, de severidad de síntomas y disfuncionalidad de los mismos. Tratar o no depende de la severidad de los síntomas.

VRS:
Las personas que trabajan dentro de la seguridad tienen que trabajar mucho con el estrés porque de lo contrario ahí va a haber problemas.

Si el padecimiento implica que no rinda, que impida que haga mis actividades, ya se trata de una anormalidad.


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