Los colores verde y blanco brillaban por doquier; familias enteras, grupos de amigos y hasta aficionados solitarios se podían percibir en cualquier rincón.
Pancartas que anunciaban apoyo a los Guerreros, así como el estruendo de las chicharras, cornetas y tambores hechizos también formaban parte del ambiente que reinaba.
No había mejor motivo, Santos Laguna estaba a unos cuantos minutos de salir a la cancha en busca del boleto a la Final del Torneo de Apertura 2011; las esperanzas en cada uno de sus seguidores era notable, caras alegres y llenas de emoción se percibían por todos lados, pues una vez más el equipo lagunero estaba a punto de hacer historia colocándose en una final más del futbol mexicano. En el interior la situación era similar, aunque el TSM no mostró un lleno total, los asistentes fueron suficientes para emanar un ambiente inigualable, digno de una semifinal.
Las banderas del equipo guerrero hondeaban con todo; el intenso viento que reinaba en el inmueble era un factor que se sumaba a la fiesta lagunera, mientras el equipo hacía su presentación antes del arranque del duelo ante Monarcas.
“Esta vez vamos por un campeonato más; no hay mejor oportunidad para tener un trofeo más, vamos a ganarles a Morelia”, comentó alegremente Ismael Castruita, quien ambientaba una parte del lado oriente del estadio acompañado de su esposa Cinthya y sus hijos Alberto y Diana.
“¡Vamos Santos Laguna!”, se dejó escuchar a lo largo y ancho del TSM, mientras se escuchaba el himno lagunero entonado por toda la afición.
La fiesta comenzó, el reloj marcó las 19:00 horas con dos minutos y el silbatazo inicial por parte de Marco Antonio Rodríguez “Chiquimarco” se dejó escuchar; el duelo dio inicio, mientras cientos de laguneros brindaban todo su apoyo al equipo de casa que salió a la cancha dispuesto a dejar todo, ya que sabían que no habría mañana.
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