El sujeto, que se encontraba armado con una navaja, en un intento desesperado por huir, intentó atacar a cuanta persona se le atravesara.
Muchos de los curiosos cayeron al suelo en la resbaladiza calle División del Norte, de la mencionada colonia.
“El Polo”, cuando bajó de la azotea y estuvo rodeado por los elementos policiacos en un domicilio cercano, salió por el portón lanzando navajazos a diestra y siniestra.
Niños, mujeres y hombres que nada tenían que ver en el caso estuvieron a punto de resultar heridos.
Sin medir las consecuencias los vecinos vitoreaban y abucheaban al sujeto que durante horas mantuvo a raya a los elementos policiacos.
intervienen familiares
En el intento por detener a Leopoldo Cárdenas Alvedaño, alias “El Polo”, una sobrina, de nombre Yuri, y la esposa, Silvia Vélez, trataron de hacer que se entregara a la Policía para evitar más problemas, pero no lograron convencerlo.
Incluso un nieto del “Polo”, le fue llevado para solicitar que se entregara a las autoridades, pero no lo convenció.
El sujeto sumamente molesto exigió a sus familiares que le subieran a su nieta, pero no lo hicieron, debido a que podía ser peligroso para la integridad de ésta.
Silvia Vélez dijo a los medios de comunicación que el comportamiento de su esposo era porque había chocado el auto en un pleito de pandilleros y recuperó su herramienta de albañil.
Indicó que también se había peleado con unos pandilleros de la colonia Lázaro Cárdenas y por eso estaba molesto.
Dijo que por los problemas que ella estaba pasando decidió salirse de su casa para vivir con su madre, porque su marido provocaba una serie de desmanes.
Sobre la sobrina, de nombre Yuri, en todo momento estuvo apoyándolo, incluso subió a la azotea para dialogar y que se entregara, pero éste no quiso hacerlo y para evitar un problema mayor después la mujer no quería su detención.
iNSULTA A policías
En las casi tres horas que Leopoldo Cárdenas Alvedaño estuvo en la azotea de su casa, manteniendo a raya a los oficiales policiacos, el sujeto insultó y amenazó a los elementos preventivos que no podían subir por el ante el temor de una lesión con una piedra.
“De qué les sirve la academia” y “Tráigame un 24 que tengo sed”, fueron algunas de las frases con las que el que sujeto insultaba a los uniformados.
Los elementos preventivos, unos adentro de la casa y otros escondidos atrás de automóviles y otros detrás de domicilios se mantenían a la expectativa de lo que hiciera el sujeto.
Todo aquel que se acercaba al domicilio era recibido a pedradas, incluso con una hulera o resortera con las que les tiraba a todos sin motivo alguno.
“El Polo”, como los conocen los vecinos, en más de una ocasión les pidió hasta sus “Korn Flakes”, porque tenía hambre.
Los más de 200 curiosos reían de las cosas que decían y en un momento lo odiaban y en otro lo vitoreaban, cuando escapaba entre los techos de las casas de los domicilios cercanos.
“Vengan por mí miedosos”, les gritó en más de una ocasión y cuando fue detenido, después de amagar con su navaja, ni hablar quería y sólo se limitó a llorar en las celdas preventivas.
AMENAZó CON SUICIDARSE
Leopoldo Cárdenas Alvedaño, conocido como “El Polo”, amenazó con suicidarse, tirándose de la azotea de su casa, si los elementos preventivos intentaban detenerlo, sin embargo, no lo hizo.
Convencida de que su esposo solamente hablaba por hablar Silvia Vélez solicitó a los elementos de Seguridad Preventiva Municipal que se metieran a su casa y lo detuvieran por todos los destrozos que había hecho.
“No se mata, así dice siempre, súbanse a la azotea y verán que son puras palabras”, aseguró Silvia Vélez a los uniformados, que ya dispuestos a todo, se subieron a la azotea y comprobaron que no era cierto.
Por unos minutos “El Polo” estuvo sobre unas varillas de fierro parado, retando a los elementos policiacos.
Los elementos de la Policía Estatal Operativa siguieron al sujeto, que como cirquero, se subió en una dala y de ahí brincó a otra casa cercana.
De ahí comenzó a subirse a otros domicilios, pero poco le duró el gusto, ya que lo detuvieron.
Cada vez que los uniformados se acercaban el sujeto se colocaba en la orilla de la azotea.
Convencidos que no había cometido un delito grave los elementos policiacos de la Estatal y Municipal no querían arriesgar la vida del sujeto.
| Comparte ese articulo: |
|

QUE MAL NO LO PODIAN AGARAR