En el recibo correspondiente a julio la paramunicipal notificó un cobro “injusto” y ante la queja de la familia envió personal a revisar las instalaciones de la casa y detectaron una fuga en el sanitario.
Sebastián Gámez Rodríguez, usuario, reconoció que efectivamente había la fuga, pero que era “insignificante” y de ninguna manera justifica el elevado incremento en el pago.
Con un sueldo inferior a los mil pesos por quincena en su trabajo como intendente en una universidad local, acusó a Agsal de aplicar cobros indebidos y de no otorgar descuentos a las familias, a las que únicamente les ofrece el pago en abonos. En su caso le ofrecen realizar pagos mensuales de 100 pesos, adicionales al consumo mensual, hasta liquidar el adeudo. Por ello, acudió a la Procuraduría Federal del Consumidor y para su sorpresa la dependencia le dio la razón a la paramunicipal.
“Ellos manifiestan que se está fugando el agua por la taza del sanitario, el ‘sapito’ no embona bien porque es de plástico, pero es una insignificancia”.
Pidió que el gobernador y el alcalde intervengan y recuperen el control de Agsal, pues “sólo trabaja con afán de lucro”, dijo.
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