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Monterrey.- Toda una generación -y algunos añadidos- lloraron con el final de la saga de Harry Potter. Tenían el sentimiento de que jamás volverían a ver a sus personajes favoritos, y quizá tampoco a sus actores que se perderían en el rol de su vida.

Daniel Radcliffe está haciendo todo lo posible por evitar que esto suceda.

Desde que comenzó su participación en teatro, quiso poner en claro que daba para mucho más que un solo personaje: en Londres y Nueva York escandalizó con “Equus” al aparecer desnudo, y después con “How to Succeed in Business Without Really Trying”, en Broadway, demostró que también es bailarín y que sabe cantar.

Ahora impacta con el protagónico de “La Dama de Negro” (“The Woman in Black”, 2012), que se estrena este 10 de febrero en nuestro país. ¿Acaso se quiere distanciar de aquel dulce mago adolescente?

“No le llamaría distanciar porque suena peyorativo, y francamente estoy muy orgulloso de Potter”, asegura Radcliffe en una entrevista otorgada por Videocine, “pero le tengo que probar a la gente que soy serio en esto de la actuación, y la forma de hacerlo es encontrando personajes que me den ciertos retos.

“Quiero que la gente sepa que estoy preparado para tomar poco a poco, pasos extremos; quizá más que varios actores”.

En esta escalofriante adaptación de la famosa obra de teatro, basada a su vez en la novela de Susan Hill, el actor londinense interpreta a Arthur Kipps, un personaje muy complejo que no muestra emoción alguna.

“En ‘Harry Potter’ tenía que demostrar un poco más lo que le pasaba. No quiero que suene como obvio, pero le tenía que decir a la audiencia dónde estaba parado el personaje.

“Sin embargo, en ‘La Dama’ hay momentos en los que no sabes lo que Arthur está pensando. Es probable que no sea algo muy feliz, pero no tienes la claridad de qué es”.

Esa característica es uno de los elementos fundamentales para crear la terrible atmósfera gris victoriana, que Radcliffe describe como “calma retenida”.

Oscuridad del alma

El hecho de que el actor de 22 años personifique a su corta edad a un viudo con un hijo ya es de por sí desconcertante, y a Radcliffe le implica un reto actoral mayor sobre todo por los sentimientos de duelo y desidia que son la metáfora del fantasma que lo persigue.

“Cuando lo conocemos en un principio, realmente está en el límite. Hay un momento en el que se está rasurando, pero te da a entender que ha considerado ir más allá con la navaja. Es muy difícil para él ser padre soltero a tan corta edad; quizá hasta es un estigma social”, explica.

Es un obsesivo del trabajo

Actualmente Radcliffe acaba de terminar su temporada en Broadway, y aunque no tiene un proyecto cinematográfico seguro en puerta, se declara un obsesivo del trabajo.

“Éste es el momento de mi vida en el que tengo la energía y los deseos de estar muy ocupado, así que mientras me ofrezcan buen trabajo yo lo tomo.

“Trabajando siempre estás activo y tienes compañía de gente interesante. No puedes estar aburrido. Me aburro rápidamente cuando no estoy haciendo nada, así que no quiero parar”, asegura el joven actor de “La Dama de Negro”.
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