contra el cáncer de cadera.
A través de periódico Zócalo, el grupo de Tejiendo vidas con Esperanza y el GAC, le dedicaron el mes de septiembre para generar entre la sociedad una cadena de apoyo para ayudarle aminorar las necesidades de su familia.
Su mayor ilusión fue que Juan Guadalupe el más pequeño de sus hijos, pudiera acudir a la secundaria, a pesar de no tener ingresos económicos por la falta de trabajo de su esposo que se dedicaba a cuidarla de tiempo completo.
Fue a través del apoyo de personas altruistas, que María Hernández pudo ver con satisfacción que su hijo no se quedaría fuera de la secundaria por la falta de inscripción.
Con un gran corazón demostró lo que es capaz de hacer una madre, incluso por encima de su propio bienestar.
Durante cuatro domingos consecutivos, a través de las páginas de este periódico, la historia de María Hernández logró conmover a muchas personas por su espíritu de lucha, pese a los fuertes dolores que la embargaban.
A su lado estuvo en todo momento, José Alfredo Ramírez Cabrales, así como su cuñada Silvia, que de manera solidaria le ofreció la comodidad de una habitación en su casa para estar durante su convalecencia.
Por conducto del GAC un grupo de personas, hicieron posible que recibiera un andador que necesitaba para poder caminar, gestó que agradeció con sincera humildad.
Para una mujer que se dedicó la mayor parte de su vida a trabajar y ver por el bienestar de sus hijos, su mayor ilusión era poder recuperarse y estar bien para el más pequeño de sus hijos que nunca le dejó de dar ánimos.
Asimismo, solía decir que sus momentos más felices los vivía cuando estaba cerca de sus pequeños nietos, Jéssica, Ashly,
Brian, Natalia y Naomi.
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