El jefe de inteligencia de la Administración Antidrogas (DEA, por sus siglas en inglés), Rodney Benson, el subsecretario de Estado para la lucha antinarcóticos, William Brownfield, y la subsecretaria de Asuntos Internacionales del Departamento de Seguridad Interna, Mariko Silver, negaron que los carteles mexicanos puedan ser asimilados a organizaciones terroristas.
"Existe un vínculo entre narcotráfico y terrorismo. Pero no lo veo forzosamente en relación a los carteles mexicanos", dijo Benson en una audiencia en la Cámara de Representantes sobre la cooperación de seguridad entre Estados Unidos y México.
El funcionario de la DEA respondió a la pregunta concreta de un representante republicano sobre la posibilidad de esos vínculos con Hezbolá, teniendo en cuenta la actividad de esa organización libanesa en diversos países de Sudamérica.
Un activista de Hezbolá que recaudaba dinero para la organización fue detenido en la fronteriza ciudad mexicana de Tijuana en 2002.
"Al estudiar Hezbolá tenemos que dividir la amenaza en dos partes: una es la posibilidad de recaudar dinero. Creo que hay evidencia de ello en varios países en América del Sur. La segunda parte es la capacidad operacional. Y no veo capacidad operacional (de Hezbolá) en la región en estos momentos", añadió Brownfield.
La audiencia en la Cámara de Representantes, dominada por los republicanos, fue convocada por el subcomité para América Latina para estudiar el futuro de la Iniciativa Mérida, el programa de tres años de cooperación binacional entre Washington y México en materia de seguridad que concluye este año fiscal.
Algunos legisladores republicanos creen que es necesario tomar una estrategia antisubversiva, como sucedió con el Plan Colombia, que se aplica en ese país desde 2000.
El presidente del subcomité para América Latina, el republicano Connie Mack, pidió esa reorientación tras calificar la violencia al sur de la frontera de "terrorismo".
"No es que Mérida haya fracasado. Pero si miramos hacia adelante (...) si no calificamos lo que está pasando en México como lo que es, eso nos plantea desafíos" sobre la estrategia a seguir, dijo Mack.
Los altos funcionarios se mostraron reticentes a calificar de terrorismo las actividades en México de los carteles, a pesar de que han provocado más de 41.000 muertes en casi cinco años de presidencia de Felipe Calderón.
"Veo a los grupos narcotraficantes mexicanos como crimen organizado", contestó Benson a preguntas de los republicanos.
"Nosotros también los vemos como crimen organizado", añadió Silver.
Calificarlos de terroristas "tiene implicaciones legales", añadió Brownfield.
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