Este cambio en su vida representa dejar a su familia y vivir una vida dedicada al Evangelio de Jesús.
Desde los 15 años la curiosidad nació, y apenas terminando su preparatoria el año pasado, decidió seguir el camino para “casarse” con Jesús, abandonando las actividades que la mayoría de las jóvenes de su edad realizan.
“Una vez vi a una religiosa en la combi y me llamó mucho la atención cómo vestían, qué hacían, tenía curiosidad y pues empecé a preguntar qué hacían, qué fin tenía, a qué se dedican (…) En la parroquia a la que iba el padre me trajo aquí y desde el primer día que vine me encantó, lo que hacían, cómo hacían los retiros, desde entonces me llamó la atención”, comentó Gisela.
La curiosidad se volvió una inquietud, a los pocos años el llamado de Dios llegó a su vida, cuando sintió la necesidad de la feligresía por conocer el Evangelio y el poco personal de la iglesia para poder transmitir la sabiduría de Dios.
En ese momento decidió que su felicidad podía encontrarla en la vida consagrada, sirviendo a los demás como lo hizo Jesús durante toda su vida, fue entonces que la inquietud ya era emoción por comenzar su preparación y descubrir si ésta es su vocación.
Dejar a su familia, que en un principio la tachó de “loca” por querer ser religiosa, renunciar a la tecnología que tanto le apasiona, forma parte de este viaje que ha iniciado con las catequistas.
“En primer lugar dejo a mi familia, que es muy importante para mí, dejo el estar estudiando computación, dejo la tecnología, eso sí me cuesta mucho dejarla porque me la pasaba rodeada de computadoras todo el día (…) Espero entregar mi vida a Jesús, espero que esta sea mi verdadera vocación, espero encontrar la felicidad”, añadió la postulante.
En el cambio tan radical que dio este lunes en el 151 aniversario de nacimiento de Jesús María Echavarría y Aguirre, en conjunto con otras tres aspirantes a la vida consagrada, requerirá no sólo un gran esfuerzo por parte de ellas sino ayuda psicológica para el desprendimiento de su vida anterior, como lo explicó la pastoral vocacional.
“Deseo que estando aquí cada quien encuentre el lugar de su felicidad, que no tengan miedo de hacer lo que piensen y sientan, Dios quiere nuestra felicidad plena y en cualquier lugar que la encuentren que se queden con ella”, puntualizó.
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