Saltillo.- Aunque el nuevo hospital está diseñado para prestar un servicio de primera, lo real es que el servicio del ISSSTE deja mucho que desear entre los derechohabientes.

En tanto, los funcionarios delegacionales tratan de explicar el retraso de las obras.

“En abril debimos de terminar, pero el desfase se debe a que no teníamos contemplado algunos servicios en el plan original, como Medicina del Dolor e Inhaloterapia, y creció lo que es Oncología, Densitometría Ósea, Ortopantomografía; teníamos contemplado lo de Diálisis pero se hizo una sala especial y no sólo para capacitación y se creció más en esta área”, explicó Alan Domínguez Sáenz, jefe del Departamento de Recursos Materiales y Obras de la delegación estatal, el pasado mes de mayo, en un recorrido que se hizo de las instalaciones en proceso.

El hospital contará con 20 consultorios de varias especialidades, además de Medicina Preventiva y otro más de Gerontología.

También contará con Radiología, Ultrasonido, Mastografía, Laboratorio, Citopatología, Histopatología, sala de autopsia, Colposcopia y Medicina Nuclear, entre otras.

Las novedades de las instalaciones es que se cuenta con servicios de avances tecnológicos, de tal manera que por medio de 34 terminales de correspondencia se proyecta disminuir el tiempo que se tardan en analizar las pruebas de laboratorio y patología.

Aunado a ello, la unidad médica contará con equipo que le permitirá el cuidado del medio ambiente, al disponer de una planta de tratamiento de aguas residuales con capacidad de 360 galones por hora. Existe un helipuerto con un elevador para dos camillas, debido a que se ofrecerán los servicios a los estados de Zacatecas, Tamaulipas, Nuevo León, Durango y Chihuahua, mientras que las instalaciones tendrán la iluminación por medio de celdas y calentadores solares.

En el mes de abril de 2009 cuando se presentó el ansiado proyecto, el entonces director del ISSSTE reconoció la necesidad y urgencia de disponer de las instalaciones, debido al incremento de la derechohabiencia y de la demanda del servicio médico para atender enfermedades crónicodegenerativas. Sólo fueron palabras y preocupaciones que quedaron plasmadas en las publicaciones de esos días, después no hubo ninguna llamada de atención ante el retraso.

Aunque está, según las autoridades del ISSSTE, por arrancar la operación del nuevo hospital, que tendrá una atención de segundo y tercer niveles, y en el cual trabajarían en una primera fase 308 personas con plazas en el área médica, y con planes de incrementarse posteriormente en 600, mientras que la población que atenderían ascendería a más de 100 mil derechohabientes.

Mientras que las modernas instalaciones siguen a la espera de que sean equipadas, en la actual clínica del ISSSTE lo que sobran son problemas: la falta de medicamento es la queja diaria; la ausencia de médicos especialistas por faltas de personal es otra de las molestias de los derechohabientes.

También hace un año que empezaron los problemas por la escasez de medicinas y a la fecha no se ha logrado solucionar en su totalidad. No hay semana que no haya personas que se quedan sin surtir por completo sus recetas, o no cuenten con suficientes vales para ir a recogerlas en las farmacias del instituto que se ubican fuera del hospital.

A ello hay que agregarle que las instalaciones fueron cerradas por varios meses y los quirófanos dejaron de funcionar junto con el banco de sangre, tras la trasfusión de sangre contaminada con hepatitis a un menor de edad, que ahora debe estar de por vida bajo tratamiento.

FERNANDITO

Pese a estas lamentables condiciones y saldo que ha dejado el servicio del instituto, donde se atiende a las familias de los burócratas federales, estatales y de algunos municipios, el caso de Fernandito, el menor que recibió la sangre contaminada, sigue siendo un vía crucis.

Sus padres deben con frecuencia recibir las respuestas poco alentadoras del personal del ISSSTE para solucionar la autorización de los viáticos para llevar al pequeño a la Ciudad de México y que reciba la atención del personal médico en el Hospital 20 de Noviembre, o ver que no hay personal suficiente, sólo una enfermera está capacitada para que puedan inyectarle una vacuna. Si esta enfermera se ausenta el niño corre el peligro de que el virus de la hepatitis se descontrole.

Sus reclamos y exigencias poco son escuchadas, dice Karla Garza, madre del pequeño, quien pese a estar cansada de ese trato que le dan en la delegación estatal, seguirá en lucha para que su hijo sea atendido después de la negligencia que cometieron contra su vida.

“Es mi hijo y yo no voy a permitir que no lo atiendan. Ellos tienen una obligación por lo que hicieron y sólo aquí en la delegación es donde nos tratan mal y se han burlado de nuestra situación, cuando se trata de la vida de mi hijo”, dice.

Sus quejas poco son escuchadas, lo mismo que las manifestaciones que se han hecho para destituir al delegado del ISSSTE, Andrés Barba Barba, por los propios trabajadores del instituto y como lo hizo hace unas semanas Bernardo Moreno.

“Yo lo que pedía era que se mejorara el servicio porque la gente no merece lo que está pasando. No me han dicho algo sobre mis quejas y reclamos, pero tampoco he tenido represalias por lo que hice”, dijo al referirse al hecho de encadenarse afuera de la delegación para protestar por una serie de irregularidades que demeritaban el trabajos de los empleados del instituto.

Afirma que no ha hecho ningún arreglo para que no lo despidieran e insiste en que el delegado es responsable de muchos de los problemas que tienen que pasar y sufrir los derechohabientes. Su queja tampoco fue escuchada.
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