Por las calles de las colonias de las orillas de Saltillo se veía a los niños con mochila en la espalda, de mano de su madre, caminando rumbo a las escuelas; las loncheras no podían faltar con comida casera y algunas galletas.
“Mi mamá me hizo gorditas”, comentó Edwin, de 4 años, en su primer día de clases en el kínder Gabriela Mistral, de la colonia Nazario Ortiz, que solamente en su mochila llevaba el paquete de su comida, unas galletas y un jugo de mango.
Al igual que las demás madres de familia, Liliana González llevó a su hijo a iniciar sus estudios para prepararse y tener mejores posibilidades económicas, no como las de su familia que para meter a Edwin a la escuela hizo un gran sacrificio por la falta de dinero.
“Mi esposo es obrero y ahorita sólo de la inscripción fueron 300 pesos; sí lo sentimos porque andamos con la mitad del sueldo, pero vale la pena que estudie y por eso tenemos que echarle ganas”, comentó la madre orgullosa de ir al primer día de clases de su hijo.
Para otros ni el lonche ni la bendición de mamá fueron suficiente para ser felices, las lágrimas no pudieron evitarse y tras entrar a los salones la mezcla de sentimientos los invadió –quizá abandono, miedo o inseguridad ante algo nuevo– y muchos se quedaron llorando al ver cómo sus padres salían de la escuela.
“Yo platiqué con él y le dije que se tenía que quedar, pero no entendió y está llorando porque ya me voy, le dije: ‘No llores, al ratito vengo por ti. Claro que también siento feo que se quede así, pero ni modo, tiene que estudiar”, comentó Ignacio Juárez, padre de familia.
TODO UN ACONTECIMIENTO
Hasta los abuelitos fueron a presenciar el inicio de clases, otros grabaron cómo los pequeños de nuevo ingreso tomaban sus mochilas para entrar a las aulas a comenzar el ciclo escolar, uno de los muchos que les esperan.
Recién bañados y bien peinados, con zapatos nuevos y viejos, incluso hasta rotos, se vieron todos boleados. No todos pudieron llevar sus listas de útiles completa, sin embargo aún tienen “chance” para ponerse al corriente esta semana.
“Todavía no la tengo lista porque sale como en 500 pesos, pero lo bueno es que nos dijeron que nos esperaban tantito, porque sí está difícil, más para los que tenemos varios hijos en diferentes grados”, comentó Alicia Fernández, ama de casa.
La ausencia de los “peques” en casa dolió a algunas madres, a quienes les dolió más dejar a sus hijos en la escuela.
“No sé qué voy a sentir, pero pues voy a estar solita en la casa”, mencionó entre risas Alejandra Campos, madre primeriza.
Las indicaciones de directores de escuelas fueron claras al dar la bienvenida a los padres de familia y los alumnos, pidiendo compromiso y responsabilidad con la comunidad estudiantil.
“Éstas son conmovedoras imágenes, ver cómo los más chiquitos comienzan una nueva etapa de desenvolvimiento en la sociedad. Se graba en las memorias de los padres por siempre y también de nosotros”, comentó Gabriela Jiménez, maestra de primer grado de primaria.
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