Luego de un arduo día de actividades y teniendo una luna llena como fondo, Claudia Luna esparció sus versos entre los asistentes al tiempo que la música de Ruber Flos se fue apoderando del ambiente.
El desierto, el mar o un transeúnte que se reconoce fueron algunas imágenes que, acompañadas de la música, transportaron al público durante poco más de una hora a los paisajes de los poemas que Luna recreó.
Haciendo énfasis en la emotividad, los cambios de voz y la apropiación del contenido de los poemas, Claudia se desenvolvió con maestría en el escenario, gracias a su nivel expresivo
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