Por: Francisco Juaristi Santos

Saltillo, Coah.-
Entre flores, sus cantos religiosos preferidos entonados en una misa celebrada por su propio hijo, el Obispo de Piedras Negras Alonso Gerardo Garza Treviño; ante su esposo Cipriano y sus hijos Cipriano, Jorge, Emilio, Margarita, Javier, Irma, José de Jesús y María del Roble, fue despedida ayer doña Irma Esther Treviño de Garza quien falleció el miércoles a los 83 años de edad.

El cardenal Francisco Robles, los presbiterios de las diócesis de Monterrey y Piedras Negras en pleno, connotados empresarios, políticos y académicos y amigos de la familia Garza Treviño se reunieron para decir adiós a una gran mujer.

Aunque mostró su característica serenidad y envidiable paz la mayor parte de la ceremonia, durante su homilía, al Obispo de Piedras Negras se le quebró la voz en cuando menos dos ocasiones ante el profundo dolor humano que lo embarga por la pérdida de su señora madre.

Con ejemplar humildad nuestro Obispo dejó de lado la solemnidad del jerarca católico por unos instantes y permitió que Alonso Gerardo, el hijo primogénito, abriera su corazón ante los restos de su madre, su inconsolable padre, sus hermanos y los cientos de fieles allí presentes.

Compartió entonces los amores y las preocupaciones de su madre, entrelazados siempre a lo largo de su fructífera existencia.

Al confesar entre lágrimas que él fue el hijo consentido de su madre, Garza Treviño reveló que el gran amor de su mamá fue su familia.

“A todos nos quería y siempre se preocupaba por nosotros. Era típico que dijera ‘pobrecito Loncho’, aunque no existiera razón alguna para decirlo”, relató.

“Y así hijo por hijo siempre repetía que pobrecitos sus hijos, menos del hijo que perdió porque decía que mi hermano ya estaba en el cielo aunque siempre me decía que nunca había superada su perdida y sé que cargó con ese sufrimiento hasta el final”.

Como ejemplar mujer de acción católica que la hizo abrazar los apostolados más nobles de la Iglesia, destacó el trabajo de su madre a favor de las vocaciones religiosas.

“La Iglesia fue el otro gran amor de mi madre. A mis hermanos y a mí nos inculcó la fe desde pequeños”, contó.

“Quería todos los templos de Monterrey y San Pedro, pero éste en el que la despedimos hoy (Nuestra Señora de Fátima) era su preferido”, amplió.

Jovial, alegre y dinámica Irma Esther era la sal del vecindario y de las reuniones entre comadres.

“Mi mamá era muy social, muy platicadora, muy alegre y la buscaban mucho sus amigas y sus comadres de las que ya quedan muy poquitas”, confió.

Según el testimonio de Garza Treviño, la enfermedad que padeció hizo que al final su madre perdiera su memoria y con ella sus preocupaciones.

La principal de ellas: morir en gracia de Dios.

“Mamá – dijo Garza Treviño viendo fijamente el féretro de su madre y entre sollozos– sí tuviste un Padre en tus últimos instantes de vida aquí en la tierra”.

“Y es que – contó– mamá siempre me decía lo mismo: ‘hijo ¿qué pasa si no encuentro padre para morir en paz?’ y más cuando me fui de obispo a Piedras, porque se le hacía que ya no tendría padre para irse en gracia”.

“Mamá tenía grandes pecados como el que les voy a contar porque puedo hacerlo ya que no me lo dijo en confesión ¡escondía dulces! Sí, hasta ahora que murió en su cuarto le encontramos muchos dulces escondidos”.

Y es que no debía comerlos porque era diabética.

Después, Garza Treviño se dirigió a su padre sentado en la primera fila junto a sus hijos y nietos.

Con la voz quebrada le agradeció la novia que escogió y que convirtió en esposa y madre ejemplar.

“Papá, gracias por mamá, gracias por la familia que formaron”.

Detalló que el próximo 12 de febrero cumplirían 65 años de matrimonio.

“Papá, se fue tu madona. Se fue mamá. Pero quiero que sepas que no estás solo, que tus hijos y nietos estamos contigo cuentas con nosotros”.

Finalmente y flanqueado por los sacerdotes Armando Vargas y Juan Armando Renovato, el Obispo de Piedras Negras cerró su homilía leyendo el salmo que personalmente escogió para los funerales de su propia madre:

“El Señor se ha portado estupendamente con nosotros y estamos alegres”.
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