La investigación en 250 niños de 9 a 11 años de estrato bajo, medio y alto, encontró que éstos serán adultos enfermos, de no atender a tiempo los trastornos originados por falta de atención y cuidados en la familia y en la escuela.
“La escuela no es culpable, los malos hábitos vienen de familia; se tienen que tomar acciones en muchos ámbitos, claro, el escolar, pero los padres tienen que comenzar por dar una buena alimentación y una vida de calidad”, sostuvo el pediatra.
Además de hipertensión, los pequeños presentan altos niveles de colesterol y glucosa que podrían desencadenar trastornos cardiovasculares más graves que se presentan sólo en adultos de edades entre los 35 y 50 años.
El primer punto es comenzar por una dieta balanceada, que aporte al menor grasas, carbohidratos y proteínas que requiere, sin caer en el exceso.
Los menores deben también activarse con ejercicio al aire libre y reducir el tiempo de ver televisión, frente a la computadora y los videojuegos, ya que esto no permite que el cuerpo efectúe su proceso normal de digestión.
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