La elevada temperatura en el cuerpo de Mauricio Nicolás Carrizales de apenas 18 años y su pareja Irma Leticia Galván Cervantes de 21, bastaron para que con furia arrancaran la protección de una ventana.
Fue en la calle Mexcatitán, 1013, del mencionado sector, donde los enamorados al ver que tenía claros signos de no ser habitada, decidieron irrumpir para dar rienda suelta a sus instintos carnales.
Su desesperación por unir sus cuerpos y las pocas posibilidades por pagar un hotel, dieron pie a Mauricio y su novia para entrar, sin importarles violar las leyes, allanar y causar daños en un domicilio ajeno.
Los hechos fueron vistos por unos vecinos, quienes pidieron la presencia policiaca al pensar que trataban de robar, en el pasillo lateral donde quitaron la protección estaba tirada una televisión.
La sorpresa fue mayúscula al localizar a la pareja en una comprometedora escena, quienes incluso no se percataron del ruido, por sus propios gemidos.
Mientras ellos declaraban, también se mostraban su cariño y apoyo en las oficinas del ministerio público, irrumpió la madre del joven, quien señaló a Irma Leticia como una lagartona aprovechada.
Sin embargo a los tortolos poco les importo, pues ya su presión era bastante para preocuparse por el desapruebo de la progenitora y es que declararon que no pretendían robar, solo satisfacer su cuerpo.
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