Desde los 5 años de edad, don José recibió de sus padres, tíos y hermanos, una enseñanza que jamás olvidará y aprendió además de rezarle, a bailar para la Guadalupana.
El tiempo transcurrió y al llegar a los 45 años de edad, don José Manuel Rodríguez ya no pudo seguir danzando debido a una enfermedad que lo atacó.
Sin embargo, era tanta la devoción, el amor y la creencia que don José llegó a sentir por la Virgen del Tepeyac, que reunió a finales de los 80’s a un grupo de jóvenes para inculcarles la pasión que él sentía cada 12 de diciembre cuando a través de la danza de los matachines, le festejaban a la Guadalupana el día de su santo.
“Yo aprendí muy joven, mis padres siempre fueron devotos de la Virgen, somos muy católicos y con el tiempo nos dimos cuenta que el prepararnos para bailar cada año era lo de nosotros”, agregó don José.
Hoy lo acompañan alrededor de 20 personas, de entre los 14 y 25 años de edad, que fueron ingresando conforme pasó el tiempo al grupo de danza Guadalupana de la colonia Occidental de donde es originario don José Manuel.
En familia, estos matachines han viajado por todo el centro, región carbonífera y norte del Estado, llevando su amor a todo el pueblo de Coahuila, así como su cariño por la madre de todos los mexicanos, en especial aquellos que son católicos de corazón.
YO LE PEDÍ UN MILAGRO Y ME LO CUMPLIÓ
Como agradecimiento a la Virgen de Guadalupe, Don José viajó junto con su esposa Juana Antonia Ordóñez Rodríguez a la ciudad de México para visitar la Basílica de Guadalupe.
Lo anterior, después de que don José recibiera una patada de un animal en el estómago que lo dejó gravemente lesionado y a punto de morir, por lo que le pidió un milagro a la Morenita para que le permitiera seguir viviendo.
“Aquí estoy, seguí viviendo y le agradecí a la Virgen por todo lo que me ha dado, por eso viajé a la ciudad de México con mi familia porque se que ella me ayudó y me concedió el milagro”, confesó don José Manuel.
“Todos los que estamos aquí, los que participamos en la danza a la Virgen, son muy devotos, pero sobre todo somos católicos, nuestras familias también lo son y no nos importa la apariencia que puedan dar los jóvenes, para mi todos son iguales”, agregó.
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