Saltillo, Coah.- Hace unos meses, una niña de 11 años con obesidad extrema llegó a terapia intensiva en coma, su nivel de glucosa era de mil 184. Una medición normal, no superaría las 100 unidades.

Con tratamiento logró superar el coma diabético y salir adelante, ahora es uno de los 75 pacientes del grupo de diabetes infantil que se atiende en el Hospital del Niño.

Hace cuatro años, otro paciente, Florentino, de 13 años, no corrió con la misma suerte y murió sin recibir la atención necesaria. En España, según cifras de la Fundación para la Diabetes Infantil, cuatro de cada 10 casos de diabetes infantil se diagnostican en las salas de urgencias de los hospitales por desconocimiento previo de la enfermedad.

“Antes de que hubiera tanta difusión sobre la diabetes los niños llegaban muy graves a los hospitales, ahorita como ya hay mas información los detectas cuando están empezando los síntomas y la familia empieza a buscar atención médica”, asegura el doctor Artemio Velázquez quien tiene a su cargo el control y tratamiento de los 75 pacientes del Hospital del Niño.

Tratamiento

Evolución es distinta, los puntos clave del tratamiento son los mismos:

* Medicamento: ya sea tomado o inyectado, la tendencia actual a nivel mundial y en México es aplicar la insulina de forma temprana, aunque sea el tipo II. Aunque se puedan controlar con dieta, ejercicio y antidiabéticos orales, para evitar complicaciones y tener mejor control de la glucosa y evitar las complicaciones que conducen a insuficiencia renal y trasplantes en etapas tempranas de la vida.

* Dieta: tener una alimentación adecuada baja en carbohidratos y azúcar, se utilizan azúcares sustitutos y sí se pueden comer dulces preparados con ellos.

* Ejercicio y actividad física: fomentarlo y acabar con la resistencia en las escuelas en donde se prefiere que no practiquen deportes por su condición médica.

* Automonitoreo: checar su glucosa, el “piquetito” es molesto pero tolerable. Lo óptimo es que la medición se haga seis veces al día.

* Educación: que los niños y su familia se eduquen y aprendan sobre la enfermedad.

La ayuda…

Asociación de Niños con Diabetes de Coahuila (ANDIC) Hospital del Niño.

Diabéticos

Año Niños con diabetes

2007 7
2008 22
2011 75
*Sólo en el Hospital del Niño.

Al alza

El porcentaje de niños diabéticos a causa de la obesidad pasó de 1% a 9% en los últimos años.

Señales de alerta

- Sed intensa.
- Necesidad de orinar frecuentemente o incluso mojar la cama cuando ya no lo hacía.
- Pérdida de peso sin causa aparente.
- Obesidad.




Sus pacientes, de 10 a 16 años y la mayoría con diabetes tipo I, observan con reservas el más reciente anuncio del IMSS en el que muestran a un niño de 11 años muriendo por un coma diabético, capacitados como expertos desde que recibieron el diagnóstico de su enfermedad, saben que eso no aplica a la mayor parte del grupo. 

“Lo primero que se hace es capacitarlos sobre su enfermedad, se les enseña a los niños cómo checarse la glucosa, cómo aplicarse la insulina y como detectar que se sufre una descompensación por la falta de azúcares”.

“Lamentablemente es un comercial que muchos de mis pacientes, niños y adolescentes tipo I, dicen no es cierto, los tipo I no desencadenamos eso, no es por comer frituras, ése es el error de ese comercial, que está más enfocado a la obesidad y diabetes tipo II, no a los tipo I que no se pueden prevenir”, observa el médico.

En el caso de los pacientes con diabetes tipo I, el páncreas que es el órgano que produce la insulina, se daña a raíz de una infección y sobreviene la diabetes que en el peor de los casos, desencadena en una cetoacidosis: es decir, el azúcar en la sangre se consume completamente ocasionando la falla masiva de órganos y funciones vitales. Un control adecuado del paciente, hace muy poco probable esta reacción.

En el caso de los niños con diabetes asociada a la obesidad, el coma diabético es la crisis de mayor riesgo y he ahí la importancia de controlar efectivamente el sobrepeso.

“Son niños que generalmente traen trastorno de alimentación, con sobrepeso desde la infancia, desde la edad preescolar o de recién nacidos porque se sobrealimentan y no llevan una dieta adecuada. Está muy asociado a alimentos chatarra, no llevar un régimen de alimentación adecuada y no hacer ejercicio”.

“La obesidad infantil es un detonante que está aumentando los casos de diabetes tipo II y hay que tratar de controlarla”, sentencia el doctor.

DIAGNÓSTICO

Un “piquetito” basta para conocer los niveles de glucosa en alguien que ya padece la enfermedad; sin embargo, una persona con sobrepeso, obesidad, problemas metabólicos o antecedentes de diabetes debe realizarse un examen de sangre en un laboratorio, todavía cuando es prediabetes, afirma el doctor Artemio Velázquez, ésta es controlable y curable.

La diabetes infantil, generalmente es diagnosticada entre los 10 y los 12 años, en adolescentes y preadolescentes, pero generalmente ya cuentan con un trastorno metabólico de años.

“Cuando ya aparecen los síntomas de la diabetes es porque ya tienen un problema arrastrado durante tres, cuatro o cinco años. Y éstos son, en general, orinar mucho y frecuentemente durante el día e incluso durante la noche. Hay mucha sed, pérdida de peso por la descompensación y en las primeras etapas se tiene mucha hambre y apetito”.

Después al descompensarse hay otras complicaciones en la tipo I la cetoacidosis diabética y en el tipo dos el estado hiperglucémico (coma diabético).

AVANCES

Aunque el tratamiento actual se basa en insulina inyectable señala el médico, están en investigación cápsulas orales e incluso se dispuso de un dosificador en aerosol que se sacó del mercado por aparentes complicaciones aunque en realidad ofrecía una buena técnica de aplicación, similar al aerosol utilizado por pacientes con asma.

“Lo más nuevo en tratamiento son las bombas de aplicación a través de un aparatito parecido a un bíper, en el que se programan las dosis y pasa a través de un catéter que se retira cada tres días”.

Cuatro de sus pacientes la usan, pero su costo aún las hace inaccesibles para muchos.

PRONÓSTICO

Si bien el recibir el diagnóstico de la enfermedad genera mucho conflicto tanto en los padres como en el niño, la información ayuda mucho a asimilar la situación: “ven a la diabetes con el estigma de que les fallará un riñón, se le va a amputar una pierna o se van a quedar ciegos, pero mientras haya un control no pasa nada de esto”.

“Si se les cambia drásticamente la vida familiar, el hecho de tener una enfermedad crónica controlable, mas no curable, los conflictua bastante; necesitan apoyo psicológico y en cierta forma grupos de apoyo, de personas que han pasado por este proceso, por el duelo de aceptar esta enfermedad”.

 Sin embargo, asegura, “el pronóstico para la vida es bueno si hay un buen control metabólico de sus glucosas y una alimentación adecuada; una persona con diabetes, con medicamento, insulina, con un buen control puede vivir como cualquier persona sin ninguna complicación, el pronóstico es bueno siempre y cuando vaya de la mano de un buen tratamiento.

“Son iguales que cualquier persona, productivos, pueden hacer todo tipo de actividades y llegar a ser lo que ellos quieran”.

EL COSTO

Si bien la mayoría de los pacientes de diabetes infantil tienen IMSS; ISSSTE o Seguro Popular y eso ayuda a costear la enfermedad, pues la póliza (del Seguro Popular) cubre las consultas, la insulina y exámenes de laboratorio, aún hay gastos qué solventar.

“Una caja de tiras (para medir la glucosa) cuesta entre 300 y 400 pesos, si lo ideal es llevar un control de seis veces al día, cada caja trae 50 y pues no duran más allá de una semana”.

AGENDA PENDIENTE

Si bien países como España han iniciado la aplicación de protocolos escolares para la atención de alumnos con diabetes, en México aún no ocurre y los alumnos con este diagnóstico son tratados en los extremos, con cuidados exagerados o con ningún cuidado.

“Hay mucha desinformación, de hecho nuestro plan como asociación es sensibilizar a los maestros, porque si un niño no desayuna adecuadamente le baja la glucosa y cuando se sienten mal deben compensarlo consumiendo un alimento, presentan temblores, hambre, angustia, piden permiso para checarse y a veces no les quieren dar.

“O la contraparte, de que como son niños diabéticos no los dejan realizar actividades físicas para no arriesgarse a que les pase algo”.
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