Francisco Villanueva jamás imaginó que tenía diabetes. Dedicado a la plomería para obtener poco más de mil pesos a la semana, si bien le iba, no tenía tiempo para enfermarse, porque sabía que nadie más podría apoyar a su familia.
Sin embargo, una infección en el pie se fue complicando y hace cuatro meses le amputaron la pierna en el Hospital General, donde hoy recibe un tratamiento de insulina para controlar su enfermedad.
De pronto la vida le cambió, hoy tanto él como su esposa y sus tres hijas menores sobreviven de lo que sus hijos mayores le pueden dar.
“Tengo a la niña más chiquita en la escuela y la otra terminó la secundaria, pero ya no pudo estudiar la preparatoria, por lo mismo, por eso pido apoyo para poder obtener una prótesis para poder seguir trabajando”, dice el hombre.
Menciona que desafortunadamente no cuenta con seguridad médica, pues durante toda su vida ha trabajado de manera independiente, y a sus 58 años considera que podría regresar al trabajo.
Explica que algunos presupuestos del costo de la prótesis oscilan entre los 18 mil pesos, cantidad que le resulta difícil conseguir, pues actualmente carece de ingresos. De allí que hace un llamado a la comunidad en general, a las autoridades y a las asociaciones para que volteen a ver su situación y lo apoyen.
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