Con agallas y coraje deportivo, el noqueador de casa se levantó de la lona los dos primeros asaltos para imponerse en el terreno corto y por la vía rápida dando una lección de humildad a su oponente “subido a un ladrillo”, en combate a 10 round en peso Welter.
Un upper de derecha a la nariz conectado por Rojas desde el tercer episodio hizo abandonar a Gómez la pelea ante su gente durante el noveno round, cuando su padre Rodolfo “La Cobra” Gómez aventó la toalla.
El peleador saltillense obtuvo su segunda victoria al hilo para dejar su récord en 10 ganados, seis por nocaut, y una derrota.
El roce entre ambos púgiles se dio en la báscula. Durante la ceremonia de pesaje, su rival lo minimizó. “Si era chiflado, él lo iba a agarrar a nalgadas”, dijo “La Cobrita”.
DURO INICIO
Demostrando su potencial en el cuadrilátero, Juan Carlos Rojas tuvo la fortuna de exhibir su mejor boxeo ante promotores texanos, aunque su arranque fue lento y estuvo al borde del nocaut desde el primer asalto. Pero del tercer al noveno round la batalla fue suya.
El peleador saltillense se salvó de caer en el arranque de la pelea por la vía del cloroformo, pues era la primera vez en sus 11 combates como profesional que se vio en desventaja física.
Sin embargo, mientras su rival hacía ademanes de perdonarlo en el segundo por verse superior, porque Rojas no podía entrar en su guardia, el boxeo le cobró factura al pugilista con 12 triunfos.
En el tercer capítulo, “El Chiflado” dio un sólido impacto de derecha a la nariz del rival para provocarle una fractura que provocó una profusa hemorragia. El médico de la función quiso parar la pelea, pero no pasó nada. Desde entonces, hasta el noveno episodio, Rojas dominó la batalla para ganar por abandono del peleador residente de Laredo, Texas.
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